Opinión: Que se haga público el informe

Por Rafael Lenín López @LeninPR

11 dic 2013, 11:00 pm 2 min de lectura

Renunció, pero muchas cosas quedan sobre el tintero. La tormenta que rodeó al renunciante secretario de Justicia, Luis Sánchez Betances, tiene vertientes que denotan varios problemas en el corazón de la administración pública.

Primero, tenemos al funcionario que dirigirá hasta el 31 de diciembre próximo el organismo responsable de hacer valer la ley, cometiendo un grave error de juicio. Esa intervención de Sánchez Betances en el arresto de un ciudadano tiene que quedar esclarecida y adjudicada.  La absolución del gobernador ayer pareció prematura en momentos en que hay investigaciones criminales y éticas activadas o en vías de comenzar.  Peor aún, deja mucho que sospechar la decisión de La Fortaleza de mantener en secreto el informe en el que se basó el gobernador para tal exoneración.  Ese informe tiene que ser público si queremos que la gente tenga confianza en los procesos.

Con el incidente de Sánchez Betances debe quedar claro, otra vez, que el uso del poder para beneficio privado de un funcionario o allegado es insostenible por más liviano que parezca un suceso como el que está sobre la mesa.

Las disculpas públicas con las que Sánchez Betances intentó mantenerse en su cargo hasta ayer, acompañadas de una alegación de que no presionó a los agentes que intervenían con su “amigo del alma”, parecían pretender que todos somos ignorantes. Su mera presencia en el cuartel donde permanecía detenido su exsocio constituyó una intervención indebida —sin validar aún las alegaciones anónimas de los policías que le atribuyen amenazas al secretario— y la disculpa no podía tener paréntesis alguno.

Por otro lado, el manejo de la controversia no fue el mejor, resultando contraproducente para la misma Fortaleza que intentaba proyectar desde temprano en la semana un logro en el plano económico.  Ante la tormenta que se avecinaba,  La Fortaleza debió haberle cancelado el viaje al secretario y actuar rápido.

En el plano político, el gobernador necesitaba urgentemente enviarle un mensaje a su equipo de trabajo y al país de que tiene o desea tener control.  Sánchez Betances, quien en algún momento impartió cierto prestigio al gabinete constitucional, resultó ser una mala víctima en ese juego.

La controversia ha descubierto, además, cómo el bufete que antes comandaba Sánchez Betances es beneficiado con contratos gubernamentales, bufete en el que trabaja el hijo del secretario y cuya fiesta de cumpleaños terminó en esta polémica. El asunto de los contratos en los que no necesariamente media la competencia del beneficiado, es una vieja mala práctica por la cual el PNP tampoco puede reclamar autoridad moral para protestar.

Para Jaime Sifre Rodríguez su tormenta acabará el miércoles cuando acuda al tribunal y se declare culpable de dos denuncias policiacas muy comunes. Tendrá que acudir a corte como cualquier hijo de vecino. Así debió haberlo manejado desde un principio antes que le atacara la prepotencia y agarrara el teléfono para hacer esa impertinente llamada el viernes por la noche. Para la administración de gobierno la tormenta no acaba y amenaza con convertirse en huracán.