Opinión: ¿Opinión o difamación?
Destacado: “Los medios de comunicación deben conservar su función vigilante para sus audiencias”.
El otro día estaba escuchando radio para enterarme de las nuevas tendencias y poder discutirlas en las clases con los estudiantes de periodismo. Pero ¡sorpresa! Nada más en una emisora AM conté siete fotutos comunicadores y en la FM el número ascendió a nueve en solo media hora. Le llamo fotutos comunicadores a todas aquellas personas que sin conocimiento o fundamento opinan de todo en radio, sustituyendo a los verdaderos analistas y usurpando la labor del periodista. Son esas personas que tienen el poder de que se les atienda hasta seis veces al día para opinar de todo mientras otras llaman para solicitar ayuda y ni siquiera les contestan la llamada o las toman en consideración. El colmo de esa peligrosa tendencia ocurrió cuando en una emisora FM se abrieron las líneas telefónicas para que los fotutos divulgaran sin tapujos con qué artista habían sostenido relaciones sexuales y cómo había sido el desempeño. ¿Adivinen? Se llenaron las líneas telefónicas de personas dispuestas a hablar del prójimo con detalles. El problema de ese temita que llamaron “controversial e inteligente”. El dichoso tema no tiene pertinencia y tampoco es sabio porque se emprende contra la vida íntima de la persona sea cierto o no. A mí no me interesa la vida sexual de nadie, pero a muchas personas ese asunto les apasiona y supongo que encontrarán respuestas a sus complejos. Pensé en cambiar a otra emisora, pero decidí seguir escuchando para conocer cómo concluía esa pasmosa conversación entre locutor y fotuto y que de seguro sería digno discutir en esta columna. Incluso estuve esperando el momento en que por vergüenza o indignación el dueño de esa emisora ordenara sacar del aire el programa por respeto a los miles de escuchas que tienen. De repente, la plática se embruteció más y el fotuto divulgó detalles y sin pelos en la lengua quien era el supuesto artista con quién había pernoctado.
¿Alguien en esa emisora de radio tiene conocimiento de lo que es difamación? ¿Qué pensará ese artista de lo divulgado? Cabe señalar que la persona que hacía de entrevistador no pertenece a la prensa del país ni tampoco se identifica como ello. Se trata de un entretenedor o mantenedor de un programa que con su talento debería hacer reír y no indignar. No se trata de promover un debate de quién es más moralista; lo que sucede es que en momentos en que Puerto Rico tiene una grave carencia de valores no se debería estar impulsando por las poderosas ondas radiales conductas que distorsionen el comportamiento del ser humano. Aún más cuando la audiencia que escucha tal entrevista “inteligente” son jóvenes y jóvenes adultos que estarán dentro de poco al mando de nuestro país.
Una de las funciones de los medios de comunicación es educar. A medida que se abran esas poderosas redes de comunicación a la desinformación y a promover el menoscabo de la dignidad humana estaremos contribuyendo al embrutecimiento de las masas. Los medios de comunicación deben conservar su función vigilante para sus audiencias. Es decir, convertirse en piezas indispensables del servicio público y del aprendizaje. Ese tiempo que le proporcionan a la audiencia para opinar e interactuar debería aprovecharse para brindarle las herramientas que fomenten un debate justo y equilibrado del tema en controversia. Cuando se promueve dañar la imagen de una persona basándose en una acusación falsa y, por lo tanto, ocasiona el deshonor y el menoscabo de su dignidad estamos en el umbral de la difamación. Los medios de comunicación que caen en esa barbarie pierden su credibilidad y, en la mayoría de las ocasiones, es irrecuperable. Sin embargo, las víctimas en esos casos son las más perjudicadas por el fenómeno en la mente de las masas en la cual se perpetúa la mentira y el chismorreo en vez de la verdad. Aquí no hay dinero que compense el daño causado. La difamación es un delito que tiene consecuencias devastadoras tanto íntimas como sociales. Deberíamos ser más proactivos en denunciar el acometimiento del delito de manera tal que los ciudadanos eviten incurrir en esa conducta nociva. A los fotutos aprovechen el tiempo regalado para pensar e internalizar los problemas que nos aquejan como pueblo, y si tienes problemas íntimos, hay especialistas para ello.