Cuando de caravanas se trata, nadie nos gana

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

6 dic 2013, 11:00 pm 3 min de lectura

Esta semana ha sido bien intensa para la reputación boricua. Entre los televisores Funai y las caravanas, simplemente nos hemos crecido.

Siempre he dicho que somos pintorescos. La última vez que lo dije, refiriéndome a La Vampi, muchos me cayeron encima. Sin embargo, esta semana y luego de ese homenaje a Paul Walker, los que no estaban de acuerdo con mi comentario no van a poder discutir.

Puerto Rico hizo una caravana en honor a Paul Walker, que terminó con 72 tickets por manejar a exceso de velocidad, 49 boletos por no tener el cinturón puesto, ocho multas por regateo y otras tantas multas más por no tener marbete o llevar luces ilegales. Evidentemente, cuando de caravanas se trata, nadie nos gana. We go big, or go home, como dicen los gringos.

Yo no voy a criticar lo de las multas porque ya el resto del país lo hizo a través de las redes sociales. Sin embargo, y antes de que empiecen a despotricarme odio, yo lo único que quiero es que alguien me diga cuál fue la aportación de Paul Walker a Puerto Rico. Porque, entiendo yo, que ese tronco de actor tiene que haber hecho algo por el país como para que la gente sacara de sus marquesinas los Subaru y los Lancer y empezaran a chillar gomas en la Baldorioty.

Ah, okay… Paul Walker no aportó nada a Puerto Rico. Solo vino a trabajar. Gracias, Paul Walker. Te mereces una caravana.

Quiero aclarar que no es que no me importa que él haya perdido su vida. Eso es algo superserio y fatal. Su familia —y Don Omar— tiene que estar devastada. Y, en serio, si ese era tu actor favorito, llóralo en tu casa o haz un reunión con tus panas para que vean la saga de Fast and Furious. No convoques una caravana.

Yo pienso que las personas que participaron en esa caravana son las mismas que fueron a pelear por los Funai en Walmart. De seguro tenían los televisores en el baúl. Me convenzo de que el mismo grupo de gente protagonizó ambos eventos. Quiero pensar que somos más los que nos damos cuenta de que los eventos que han pasado en las últimas semanas no están bien. Dan vergüenza y no son normales.

Mi problema es que en un país en el que hay mil y una razones para convocar a un pueblo a que se lance a la calle a protestar por cosas que realmente importan, Puerto Rico se lanzó a la calle a hacer el ridículo.

Yo estoy segura de que si convoco a todo el país para una protesta en contra de los abusos y las alzas de nuestro gobierno, llega menos gente. Nada sería masivo.

Si organizo una protesta, hoy, ahora mismo, para protestar la mierda de sentencia que el Tribunal le impuso a Wiso Malavé, llegan menos carros. Habrá menos chilladas de gomas. La injusticia de nuestro país nos importa menos que la muerte de Paul Walker. Aparentamos ser un país sin prioridades.