Opinión: Ante la tentación "Such is life"
La vista es desoladora. El camino que conduce al lugar da pocas pistas de lo que antes había detrás de los portones. La carretera, maltrecha. Casi en tierra. Adentro vestigios de los que fue, y muy poco de lo que podría ser. Un antiguo hospital habilitado para atender pacientes y que hace 10 años representaba una esperanza para los vecinos de la zona, es hoy poco más que una estructura baldía. Cerca de allí, apartamentos que en el mercado fácilmente podrían haber superado los 200 mil dolares, son hoy testigos silenciosos del abandono. Su único acompañante la maleza que les bordea y en ocasiones sale tímidamente por algún hueco entre sus ventanas. Y a la distancia, un puerto en el desuso práctico. Mirando a las islitas a la distancia –tambien nuestras- desde donde sería más eficiente poder acceder.
A solo pasos de allí, después del portón que separa los terrenos de sus dueños originales, el panorama es igual de desolador. “La ruta del hambre” le llaman algunos. Aquella en la que las tasas de desempleo superan el 20% y sus alcaldes observan pasivos, como aquel que se ha resignado a su destino. Bienvenidos a los terrenos de la antigua Base Naval Roosevelt Roads.
Esos terrenos que hace 10 años se convertían en promesa de futuro para la maltratada región Noreste del País. Pero la promesa guardaba temores. Aunque el entonces gobernador Aníbal Acevedo Vilá y el alcalde de Ceiba, Antonio “Toñito” Cruz, aseguraban que no habría mayores demoras. Que el desarrollo de los terrenos sería expedito. Que se procuraría la transferencia de los terrenos y, con ello, iniciaría el redesarrollo. Luego llegó la era del “Such is life” y el total desdén ante los intereses de los vecinos de la zona. A la basura los proyectos de economía sustentable, la devolución de terrenos o la posibilidad de un desarrollo turístico que tomara en cuenta la participación de los vecinos de la región oriental. El cambio de administración llegó la promesa de fusilar el “such is life” y revivir el desarrollo con participación ciudadana. Pero hoy los terrenos de Ceiba parecen presagiar que los pronósticos del caos se cumplirán. Siguen en promesas las afirmaciones de apertura para la ruta corta entre Ceiba y Vieques, el depositario de piezas arequológicas, las viviendas autosustentables o la apertura del muy necesitado hospital que ya ubica en sus instalaciones. La acción parece contradecir las palabras. El mismo Gobierno que prometió defender los intereses de ese municipio los entrega. Como en el caso de los fondos para el esperado paseo tablado del Bosque de Ceiba. La asignación de $1 millon de dolares se esfumó luego que desde la Legislatura y con el aval del Ejecutivo, se redirigieran esos fondos para las necesidad del Area Norte de la Isla.¿Se repite la historia?
El olvido y los golpes constantes llevan al desánimo y a la falta de fe de los ciudadanos a los que el paso del tiempo les agota la paciencia.
Mientras las promesas de todos corren el peligro de morir en el olvido, los terrenos de Roosevet Roads se acercan peligrosamente a la realidad que en el caso de la base Ramey en Aguadilla habla alto y fuerte. Lo que dice es tan claro que asusta. Ojalá y se equivoque.