Opinión: Cuidado con lo que causas...
La frase “Lo que das a otros lo recibes de vuelta. Lo que quitas a otros lo perderás tú también. El desbalance o dolor que causaste tendrás que balancearlo y restituirlo en algún momento. La ley de causa y efecto nunca falla. Vigila tus acciones hoy porque están diseñando tu futuro”.
Casi todos los días procuro compartir a través de mi página de Facebook, Lily García Fanpage, algún mensaje que invite a reflexionar. Hace unos días hubo uno que llevó a más de tres mil personas a leerlo y compartirlo en menos de dos horas. Ante el interés despertado, pensé que sería un buen tema para esta columna. El mensaje decía:
“Lo que das a otros lo recibes de vuelta. Lo que quitas a otros lo perderás tú también. El desbalance o dolor que causaste tendrás que balancearlo y restituirlo en algún momento. La ley de causa y efecto nunca falla. Vigila tus acciones hoy porque están diseñando tu futuro”.
Llámenla como quieran, “ley de causa y efecto”, “ley del boomerang” o “ley del karma”, lo cierto es que la gran mayoría de los seres humanos creen en esa llamada “justicia divina” que se manifiesta aun cuando la del “hombre” no se logra. Si tantas personas parecen estar de acuerdo con la universalidad de esta ley, ¿por qué entonces somos tan irresponsables de pensamiento, palabra y acción?
Aquellos que sí creemos en la reencarnación, entendemos perfectamente la verdad que encierra el siguiente mantra: “Si quieres saber cómo fuiste en tu vida anterior, observa la vida que tienes ahora. Si quieres saber cómo será la próxima, observa lo que estás pensando, diciendo o haciendo ahora”. En otras palabras, que todos los días tenemos la oportunidad de escoger añadir o restar, construir o destruir.
Pero aún aquellos que cuestionan la reencarnación, pueden encontrarles sentido a estas palabras y, entendiéndolas, tratar de comenzar a diseñar vidas más saludables. Nada pasa desapercibido en el mundo de la energía. Las intenciones detrás de tus pensamientos, palabras y acciones no se van con el viento, se quedan y van escribiendo el libreto de nuestras vidas. Cada vez que hagas daño a otros, estarás desbalanceando algo que en algún momento tendrás que balancear. Cada vez que le quites a alguien algo, aunque sea su paz, en algún momento tendrás que aprender en carne propia cómo se siente perderla.
¿No sería más inteligente, entonces, buscar minimizar nuestro sufrimiento futuro estando conscientes de nuestras acciones presentes? Dice el dalái lama que nuestra meta en la vida debe ser siempre ayudar a los demás aliviando su sufrimiento, pero, en el caso de no poder hacerlo, por lo menos debemos evitar hacerles más daño. Piensa en eso cada vez que vayas a abrir la boca o actuar desde el coraje o el rencor. Detenerte a tiempo te evitará problemas futuros. Estarás dando el primer paso en la creación de una vida libre de sufrimiento.