Opinión: Mi próximo proyecto... en 9 semanas

Por Rafael Lenín López @LeninPR

30 oct 2013, 11:00 pm 3 min de lectura

Hoy les hablo de mi próximo proyecto. Sale a la luz en 9 semanas, quizás un poco antes o un poco después. De seguro, comienzo el 2014 de lleno en esto. Le he puesto muchas ganas, pero ya mi intervención tiene cierta limitación. El trabajo de producción ha estado principalmente sobre dos mujeres. Ambas han hecho un trabajo grandioso, de mucho amor.

Eventualmente, tendré que ir ante un organismo del Estado para certificar su nombre.  Tengo que ir al Registro Demográfico y en ese momento les informaré que se llama Lena Priscilla.

Estoy emocionado y nervioso. Se presentará un nuevo ser humano ante nuestra familia.  Desde hace siete años, Priscilla y yo, así como el resto de nuestra familia, ya somos bendecidos con Rafael Antonio, un ser maravilloso que nos ha enseñado que ser feliz no es complicado.  Pero les confieso que eso de que la llegada de un segundo hijo resulta menos “estresante” no ha sido mi caso. Estrés del bueno, aclaro. 

Recuerdo como hoy aquella madrugada del 21 de agosto de 2006. Me levantaba, en nuestro apartamento de Caimito, para comenzar mi preparación para salir hacia la estación de radio en la que laboraba, cuando vi a Pri sentada en el sofá de la sala. “Tengo contracciones”, me dijo.  Como cosa automática, llamé a mis trabajos para dejarles saber que no llegaría.   Me quedé a su lado y, siguiendo  las instrucciones médicas, salimos hacia el hospital cuando los dolores alcanzaron el ritmo esperado. A las 3 de la madrugada del siguiente día, nació Rafa. Como hoy, recuerdo cada instante, como aquel gran esfuerzo de Priscilla para traerlo al mundo y  el primer apretón a mi dedo meñique. Ahí comenzó una vida y todo lo que ello implica.

Hoy, mi esposa cumple 31 semanas de embarazo. El momento de nuestro próximo retoño está más cerca.  En medio de la organización de los eventos correspondientes,  pintar cuartos y preparar la casa para un bebé, la reflexión también tiene su lugar, poco, pero tiene su espacio.

Ser papá es el proyectos de vida más importante que puede tener un ser humano.  La vida le asigna a uno una gran tarea. No todo el mundo la tiene, y tampoco todos los que la tienen la realizan bien.  Es tan sencillo como tan complicado: formar a otro ser humano con la meta de que sea productivo para su comunidad.  

Con frecuencia, los periodistas abrumamos al país y a nosotros mismos con los casos de los papás maltratantes. Pero somos más los que estamos comprometidos con ese privilegio que se nos ha dado.

En ese tono reflexivo, surge la expectativa de uno, papá, sobre la comunidad en la que quiere que ese ciudadano sea productivo.  Ahí la cosa se complica un poco.  Con los vientos que soplan y para no repetir los argumentos que he esbozado en columnas anteriores sobre nuestros problemas nacionales,  sí conviene consignar un catálogo de las características que yo quiero que tenga el país en el que Lena crecerá y en el que Rafa ya se desenvuelve, con mucha gallardía y felicidad por cierto. 

Quiero que mis hijos vivan en un país relativamente seguro, solidario, con capacidad de debatir, orgulloso de su sistema educativo, estable y que pueda tomar sus propias decisiones.  No pido mucho. No es tan ambicioso como parece. Requiere ganas de todos para lograrlo. 

Por lo pronto, estoy deseoso de que nuestra Lena nazca.  Para Priscilla, Rafa y para mí, ya ella es una gran bendición. A nueve semanas de comenzar este gran proyecto de vida, el deseo es de meterle mucho esfuerzo y trabajo duro para que nuestros hijos sean piezas de cambio en el país.

Traer al mundo a un ser humano es uno de los eventos más maravillosos que se puede  presenciar.

Ahí estaré y estoy listo. Estaré allí, en unos dos meses, al lado de la mujer que amo y que me ha permitido ser papá otra vez.  Ella, además de ser una extraordinaria mujer y compañera, es una gran luchadora.

Lena Priscilla, espero que estés leyendo esta columna viendo que las cosas en el país no son como antes. Tu mamá y Rafa han estado trabajando mucho para eso.