Opinión: Riña entre tiendas online y tradicionales
La tecnología continúa impactando la manera en la que compramos productos y servicios en las tiendas. En los pasados años, logró destronar empresas como Borders y Blockbuster. Ahora, parece tener los ojos puestos sobre los supermercados y las tiendas por departamento.
Amazon y Walmart están en una guerra declarada. En el caso de Amazon, ellos quieren competir con el gigante de Bentonville, Arkansas, con los precios más bajos del mercado y con entregas el mismo día. Su objetivo es tan amplio que hasta se rumora que quieran adquirir una compañía de transporte terrestre y aéreo. Por su parte, Walmart creó una división en el mismo corazón de “Silicon Valley” en California, denominado Walmart Labs, donde buscan entender y crear las nuevas experiencias a la hora de comprar. Ellos no se quedarán de brazos cruzados en esta nueva guerra por el comercio digital, pues tienen la ventaja de tener los almacenes (sus tiendas) en las principales ciudades de Estados Unidos y Puerto Rico. Tal y como está haciendo Macy’s, muchas de estas tiendas físicas servirán de almacén para despachar órdenes generadas por Internet.
En el caso de comprar alimentos, proyectos como GoodEgg.com prometen eliminar el modelo tradicional de los supermercados y llevar a los hogares productos frescos sin la necesidad de tener que ir a una tienda a comprarlo. Sin duda, este modelo es un poco complicado para un país como Puerto Rico que casi no produce alimentos y depende de empresas importadoras. Lo que sí pudiera ser viable es un modelo online en donde las principales distribuidoras de la Isla creen un almacén central para despachar sus productos sin la necesidad de llevarla a un supermercado. Sin duda, esto representaría un ahorro al consumidor al no tener que pagar gastos operacionales de un intermediario. Mientras todo esto sucede pudiéramos ver la llegada a Puerto Rico del gigante Amazon.com, estableciendo un almacén central que le permita competir directamente con Walmart en la Isla. Ellos sin duda saben que, aún con la difícil situación económica en la Isla, el pasado año se generaron más de $2.91 mil millones en ventas al detalle.
No solo los supermercados están viendo el impacto directo de la tecnología, sino también los centros comerciales. Hay expertos que predicen que su uso estará destinado en actividades que no pueden ser replicadas por una tienda online, como, por ejemplo, galerías de arte, oficinas médicas y gubernamentales, restaurantes y salones de belleza.
Cada vez más estos serán un centro de entretenimiento más allá de un lugar para comprar una camisa o un par de zapatos. Tan fuerte ha sido el impacto no solo de la economía, sino también el efecto, de Amazon.com, que no se construye un nuevo centro comercial en Estados Unidos desde 2006. Sin duda, es una industria que verá muchos más cambios y la desaparición de múltiples tiendas en los próximos años ante la rápida evolución del e-commerce.