No esperes el momento de tu muerte

Por David Hernández

17 sept 2013, 11:00 pm 3 min de lectura

Ver y sentir emocionalmente la enfermedad de un ser querido y saber que se acerca su momento de transición nunca es fácil. Lo primero que se me ocurre pensar es, que dentro del temor que la persona siente, querrá despedirse de sus seres queridos, abrazarlos por un instante, dejarles saber que los quiere, y sólo me puedo imaginar, que en ese momento de despedida, en lo único que piensa es, que no los volverá a ver, que quedan muchas cosas por decir, y tanto más por hacer.

Me imagino que se establece la incógnita, la incertidumbre, quién soy, hacia dónde voy y si alguien me espera. Estas emociones surgen de acuerdo a nuestro crecimiento espiritual, cuán en paz estoy conmigo mismo, de las obras, las bondades, y el amor que la persona le ha dado a los demás. Esto es lo que nos prepara para aceptar el fin de esta materia y el comienzo de una evolución espiritual nueva.

Lo que es innegable probablemente es el hecho de que todos o en su mayoría comparten algo en común; mirar toda la vida en perspectiva. Para aquellos que han tenido la fortuna de haber muerto clínicamente y regresado, la experiencia que comparten es, que en su recorrido por un “túnel” ven su vida pasar ante sí, lo bueno y lo no tan bueno. El sufrimiento o las alegrías que le brindó a otros y las lecciones que debió vivir y cómo las aceptó. Recuerdo que mi cuñado le pasó algo similar, y vio el sufrimiento que le propinó a los suyos.

Otros no tienen la fortuna de vivir esa lección, de poder emendar y arreglar el posible daño que han hecho, lo que dejó de expresar, o cómo debió amar. Ahí comenzamos a evaluar nuestra vida, lo que hemos hecho y si tuviéramos otra oportunidad cuántas cosas cambiaríamos. Deseamos retomar el tiempo, volver atrás y vivir esas lecciones de otra manera para emendar los errores cometidos.

Comparto contigo una técnica para vivir tu momento de transición. Haz el siguiente ejercicio: toma el día antes de tu cumpleaños como el día de tu transición, despéjate de toda culpa y acepta que lo bueno o lo malo que has llevado en tu vida en ese año en particular es parte de tu crecimiento espiritual. Evalúa tus lecciones, y revisa cuidadosamente tu vida durante ese año. ¿Qué harías diferente? ¿Qué aprendiste de tus lecciones? ¿A quién le dejaste de expresar amor o un acto de bondad?

El momento de revisar tu vida no es el momento de tu transición, ahí tendrás muy poco tiempo probablemente de emendar los “errores del pasado”.

  1. Abraza la oportunidad que la vida te da ahora para expresar las alegrías, el amor y la pasión por aquello que te gusta.
  2. Aprende que la riqueza yace en uno y no en la acumulación de éxito o cosas materiales.
  3. No dejes de expresar lo que sientes sin temor.
  4. Mantén contacto con aquellas personas que amas.
  5. Trabaja para vivir, y vive para ser feliz.

Si sigues estos cinco principios, en el momento de tu transición, podrás abrazar la experiencia que se te presenta y aceptar que regresas a tu estado natural, a un mundo espiritual lleno de gozo.

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