Cuando estés a punto...

Por David Hernández

2 sept 2013, 12:00 am 1 min de lectura

Cuando estés a punto de quejarte por lo mal que van las cosas, tómate unos minutos en reenfocar las energías y expresarlas en algo útil. De esa manera, no sentirás que el día está perdido.

Cuando estés a punto de permitir que las frustraciones te vayan consumiendo, retírate del problema, permitiéndote poner las cosas en perspectiva, y verás cómo le encuentras las soluciones a los problemas.

Cuando estés a punto de quejarte de tus problemas, dedícale un tiempo en ayudar a otro, y te darás cuenta que tus problemas no son nada en comparación a la tristeza y el dolor que viven los demás.

Cuando estés a punto de entregarte al coraje y la ira, detente un momento para escuchar tu voz interior y comprenderás que todo ese coraje es la raíz de tus propias inseguridades.

Cuando estés a punto de destruir, evalúa el tiempo que te ha costado en construir las bendiciones que Dios te ha dado, en fortalecer el espíritu y dale gracias al Universo por todo lo que tienes.

Cuando estés a punto de hundirte en las profundidades de la pena y la auto compasión, busca en lo más sencillo de los detalles para encontrar en ti la sonrisa que una vez te hizo sentir feliz.

Cuando estés a punto de decir o hacer algo de lo que te podrías arrepentir, recuerda que el Universo nunca se queda con nada de nadie, y todo aquello que lancemos al Universo, eventualmente retorna a nosotros.

Cuando estés a punto de tomar una decisión importante, de encaminarte por nuevos caminos, recuerda que el destino está escrito, y las decisiones que tú tomes hoy, determinaran la felicidad del futuro.