Beneficios de mi dulce obsesión: el chocolate
Ha estado conmigo desde que tengo como aproximadamente un año de edad. Mi mamá me sirvió una barrita de chocolate mientras estaba en la cuna y luego me tomó una foto empapada de chocolate por todos mis cachetes. Así fue que quedó documentado el encuentro con mi primer amor, pues todos los que me conocen saben que me proclamo una “chocoholic”.
El chocolate es derivado del cacao, la semilla del árbol conocido científicamente como Teobroma cacao, que es oriundo de Centro y Sur América. Este árbol y su semilla eran tan importante para las comunidades indígenas precolombinas, que hasta se utilizaba la semilla como moneda (uff, si fuera usada la moneda hoy día, yo estaría en bancarrota). Con la llegada de los europeos a América, quedaron encantados con el cacao. Sus semillas fueron transportadas alrededor del mundo, estableciendo fincas exitosas en sitios como África, Indonesia, India, entre otras. El cacao se estaba utilizando principalmente para preparar bebidas hasta que en el siglo 19, el holandés Casparus van Houten creó una manera de extraer parte de la grasa, conocida como manteca de cacao, y su hijo, Coenraad Johannes van Houten desarrolló un método para extraerle al cacao el sabor amargo del chocolate oscuro utilizando sales alcalinos. Después de esto, en Europa se han estado confeccionando los dulces de chocolates más espectaculares (por lo menos para mi paladar).
Al mencionar chocolate, muchos solo piensan en azúcar y calorías. Sin embargo, contrario a lo que pueden pensar, el chocolate posee beneficios para la salud. En primer lugar, el chocolate oscuro (dark chocolate) contiene un químico llamado teobromina, que tiene varios usos médicos tales como vasodilatador, diurético y estimulante del corazón. Según un artículo publicado en el website de NYU Landone Medical Center, existen estudios que demuestran que el consumo de chocolate oscuro mejoró la presión arterial de pacientes de hipertensión leve (presión alta). Asimismo, existen otros estudios que han demostrando que la teobromina también sirve como supresor de toz (deben inventarse pastillitas de chocolate ya que deben saber mucho mejor que las pastillitas de mentol Halls). Aparte de la teobromina, el chocolate también es rico en otros nutrientes como magnesio, riboflavina y calcio.
Así que mis queridos “chocoholics” de toda la Isla, no se coman los chocolates con pena ni sentimientos de culpabilidad; pues un chocolate de vez en cuando no hace daño.