Transporte público ¿para todos?

Por José Lebeña @jlebena

2 jun 2013, 12:00 am 1 min de lectura

¿Cuántas veces nos hemos quejado por los cuellos de botella? El problema mundial de los embotellamientos hace perder horas a muchos de nosotros en las avenidas de las zonas urbanas, sin embargo lo único que hacemos es quejarnos por ello, mentar la madre o apretar como histéricos el claxon.

Estas acciones no arreglan nada y aparte destrozan la armonía y lo que pudiera ser una llegada feliz al puesto de trabajo o a casa. Entonces si éstas no son las soluciones ¿cuáles serían?

Un transporte público eficaz, limpio, con paradas establecidas, módulos de información, económico y ordenado que no juegue a las carreras y se atraviese como un gigante todopoderoso en las calles es la columna vertebral de una  gran capital.

En algunas ciudades transportarse es fácil y sencillo. Moscú, París, Nueva York o la Ciudad de México cuentan con una red de suburbano que cada día utilizan millones de pasajeros de todas las clases sociales. En Madrid el 71.4% de la población se mueve en metro o autobús público, por el contrario en Monterrey apenas el 25% de la población y mayoritariamente pertenece a la clase trabajadora, sin embargo tiene una de las tarifas más caras del país.

Ahora bien, ¿por qué cuando se sale de Monterrey es normal ver a un regio en el metro de Londres o Barcelona?

El problema de saturación de las avenidas no sólo es un tema que dependa de los gobiernos, que son quienes deben de proveer de servicios e infraestructuras adecuadas, sino también de los ciudadanos que son quienes pueden tomar la iniciativa, usar el transporte público y dejar el coche en casa o hacer viajes compartidos de los que se beneficiaría la vialidad, el medio ambiente y la lectura.