Soltando las chapaletas

Por Natasha Sagardía @NatashaSagardia

24 may 2013, 12:00 am 2 min de lectura

No mide más de cinco pies y tres pulgadas, pero tiene una fuerza  que no sale de su físico, sino de su pasión. Lleva más de veinticinco años viviendo en el  mar y para el mar. Por momentos, su imagen se mezcla con la del océano y verla en la tierra es un privilegio.

Creció entre los olores de la sal y los condimentos del puesto  de comida de sus padres en Brasil. Su cabello se fue despintado por el sol; su piel  se tostó con un color caramelo,  y sus pies se encerraron en sus chapaletas. Poco a poco ella se  transformó en una  sirena que jugaba con las olas encima de un bodyboard.

Ney, como todos la conocen, nunca imaginó que se convertiría en la mejor bodyboarder del mundo y que su coqueteo con el mar sería su relación más intensa y vitalicia. Neymara experimentó los siete continentes y amó los tres grandes océanos. Se deslizó por olas como cazando retos, adrenalina y endorfinas.

Su camino profesional fluyó como su elemento elegido: el agua. Los triunfos deportivos  se  fueron  haciendo espacio entre los obstáculos y los nuevos escalones hasta, simplemente, quedar…

Su historia de agua, que  ahora queda  plasmada para siempre, ha sido la inspiración de muchas otras sirenas que  juegan con el mar.

Hoy, ella enfrenta el reto de quitarse las chapaletas de sus pies  y pisar con firmeza la tierra, el lugar donde empiezan otros tiempos.

Después de una carrera llena de sal, olores, viajes y triunfos, Ney le dice adiós a su profesión elegida por años y se despide, no sin antes mirar hacia atrás, en ese local de comidas frente al mar, y sonreír como esa niña que jugaba a ser sirena con los pies dentro de  sus chapaletas.

Este es un homenaje a una gran mujer, Neymara Carvalho, una domadora de sueños, que, con la historia de su vida y su compromiso con los demás, ha inspirado a muchos que seguimos el fluir del agua en nuestros pies.