Una dosis de buen humor

Por David Hernández

22 may 2013, 12:00 am 2 min de lectura

Un antídoto para la depresión es el humor. El ser humano está perdiendo la capacidad de reírse, y sentir el elixir que permite recorrer las venas del cuerpo, para llenarnos de una sensación que oxigena la sangre, sube la adrenalina provocando así más ánimo y fortaleza física.

El reírse ayuda a segregar más endorfinas, un sedante natural que tiene el efecto de la morfina y que es ciento de veces más fuerte que la heroína y la morfina. Reírte de cinco a seis minutos continuos es como un analgésico.

Aquellos que están buscando mejorar su abdominales, la risa hace posible que unos 400 músculos se pongan en marcha y hacen que se ejerciten. Es un liberador de tensiones, sirviendo como el mejor de los masajistas, ya que la columna vertebral se estira mientras te estás riendo.

La Biblia menciona la risa como una fuente de salud:

“Un corazón alegre es como una buena medicina, pero un espíritu deprimido seca los huesos”
, Proverbios 17:22.

Los hindúes hablan de la meditación en risa, porque es una técnica basada en sí misma, es un manera para conocerte interiormente que ayuda a que estés más consciente del mundo. Dentro de la filosofía china se dice que para estar sano, hay que reírse por lo menos 30 veces al día. Los estudios indican que un minuto diario de risa equivale a 45 minutos de relajación.

En fin, el Universo nos proveyó con un medicamento que es gratis, accesible y que siempre se encuentra en el botiquín del corazón. Ese paso hacia la risa depende de ti, y tu capacidad de verte en el espejo y reírte de tus propias lecciones de vida.

Tú tomaste la decisión de estar triste, deprimido, y encerrado en ti mismo. El color de nuestro entorno, lo establecemos nosotros. En la medida que hacemos consciencia de que esas decisiones están en nuestras manos, nos damos cuenta, que también está en nuestras manos el reírnos de nosotros mismos.

Haz el siguiente ejercicio: Mírate en el espejo, a los ojos, y dentro de toda la insatisfacción que puedas sentir en ese momento, ve forjando poco a poco una sonrisa en tus labios. Mira como tu rostro se va transformando más sutil, suave y hermoso. Y sin pensarlo, comienza a reírte como un demente, por par de minutos, y verás cómo se armoniza el cuerpo y el espíritu.

Escucha este miércoles el programa de LineaLove con el tema: Adicto al Amor: http://www.blogtalkradio.com/linealoveshow/2013/05/23/linealove