El sol, quemaduras de piel y cáncer
Llegó verano, se acabaron las clases y comenzaron las vacaciones para mucha gente. Nos vamos a visitar las piscinas, playas, ríos, y si no hay nada de eso, prendemos la parrilla y sacamos la mesa de dominó al patio. Pues como buenos puertorriqueños y puertorriqueñas, no perdemos la oportunidad de jugar bajo el sol. Poco pensamos en los efectos potencialmente dañinos del sol en la piel.
Un ejemplo fue mi hermano menor, que al principio de año, se fue conmigo para Culebra y no quiso que le colocara bloqueador solar, aun cuando se lo recomendé varias veces (mi trabajo como hermana mayor nunca parece acabar). Él quería un bronceado para darle duelo a sus compañeros de trabajo en Connecticut, donde estaba nevando. Al paso de varias horas, se dio cuenta que tenía el aspecto de una langosta cocida. Cuando se percata de esto, quería que le untara la crema. Too late. No iba ser efectiva luego de quemarse. No hace falta decir que se pasó toda la noche quejándose.
Los efectos inmediatos de la sobre exposición al sol son quemaduras rojas, algunas tan serias que se forman las dichosas burbujas de agua y tienen que ser atendidas por un médico. Estas quemaduras son el resultado de los rayos ultravioletas A y B. Al exponerse a estos rayos, la piel libera melanina, un pigmento producido por células llamadas melanocitos. La melanina le permite a la piel que se oscurezca, acción que protege lo más preciado de las células: el ADN. La luz ultravioleta es muy dañino al ADN porque puede ocasionar mutaciones, las cuales tienen el potencial de causar cáncer.
Entre los cánceres de piel más comunes está el melanoma, carcinoma de célula escamosa y carcinoma basocelular. Según www.skincancer.org, el carcinoma basocelular es el más común en Estados Unidos y en el 2007, 13.5 millones de hispanos de tez blanca fueron diagnosticados con carcinoma basocelular o carcinoma de célula escamosa. Cada uno de estos tipos de cánceres tiene su particularidad, por lo cual es importante observar su piel al menos una vez al mes y consultar un dermatólogo si observa cambios de color, borde, tamaño, simetría en lunares o lesiones de piel que pican o sangran. Se recomienda el uso diario de bloqueador solar para la protección de nuestra piel.
Mi hermano menor aprendió de mala manera los efectos negativos del exceso de solearse. Cabe mencionar que mi hermano mayor también nos estaba acompañando en Culebra. Él estaba muy blanco debido a que vive en Nueva York, pero no deseaba quemarse y me pidió que le echara bloqueador en forma de spray. Para mala suerte del, no se lo apliqué de forma uniforme y al final del día tenía una S roja en la espalda. Espero que me haya perdonado.