De la Trevi a la Cassez
Esta semana no queda más que retomar el caso de los connacionales presos en el extranjero. La liberación de la francesa Florence Cassez por la Suprema Corte casi casi hace que los mexicanos se rasgaran sus vestiduras. Más allá de evaluar u opinar sobre la transparencia del proceso judicial, cabe recordar el caso de los sinaloenses José Regino, Luis y Simón González Villarreal condenados a la horca en Malasia por un delito de narcotráfico. Ya nadie se acuerda de ellos a este lado del Pacífico ni de los casi 20 mil mexicanos arrestados en el exterior, por cierto la mayoría mujeres. Y no olvidemos a los cerca de mil 983 presos españoles, estadounidenses, franceses, chinos, coreanos, brasileños y japoneses, entre otros, encerrados en prisiones aztecas.
Pero si vamos a buscar paralelismos, quizá la alegría que causó a los galos el arribo de Cassez a París, podría compararse con la que vivieron los mexicanos el 21 de septiembre de 2004 cuando recobró la libertad Gloria Trevi luego de una larga historia que la acusó de rapto, corrupción de menores y violación en Brasil y la mantuvo tras las rejas 4 años, 8 meses y 8 días.
Pasado el tiempo y luego de los continuos juicios paralelos de la sociedad y los medios de comunicación, los nombres Florence Cassez, Gloria Trevi o de la española Dolores Vázquez, señalada por un asesinato que no cometió, quedarán ligados a estas acusaciones a pesar de que brillen más que el sol por mucho que un juez haya dictado sentencia de Inocencia. ¿eso es justo?
Una sociedad democrática debe confiar en su sistema judicial totalmente independiente porque esto y su eficacia dará confianza a los extranjeros para invertir en el país. La ley del Talión es del milenio pasado.