La torre más alta del mundo
El pasado martes 11 de septiembre se cumplió el undécimo aniversario del fatídico atentado de las torres gemelas. El símbolo de la fortaleza económica de Estados Unidos y parte del mundo occidental se desplomó frente a los ojos de millones de espectadores.
Desde aquella mañana el mundo parece que no se ha recuperado y si primero fue Irak, después Afganistán ahora el ojo del huracán está en Irán. La excusa bélica sobre Osama Bin Laden fue pulverizada por Barack Obama el pasado año, sin embargo, la sombra de la guerra no deja de merodear por la Casa Blanca, más ahora tras el asesinato de un diplomático estadounidense en Libia.
Si quedamos hartos de la campaña mexicana ahora es el tiempo de la estadounidense. El próximo 6 de diciembre está en juego el bastón de mando más poderoso y a priori no existe un máximo favorito.
El leve descenso del desempleo no termina de impulsar la imagen de Obama. El candidato demócrata escuda sus pobres resultados en la cohabitación en el Congreso de la Unión. Sin embargo insiste en que en Estados Unidos sí ha habido recuperación. Por ello pide otros 4 años más en el Gobierno.
En el lado republicano, quien replica es Mitt Ronmey, quien asegura que la esperanza de Obama se ha esfumado y por ello el pueblo norteamericano se siente frustrado.
Y es que si los estadounidenses votan como si la elección fuera un referéndum sobre la gestión de Obama, éste perdería. Pero entre las dos opciones ganaría. Y si ya cayeron gobiernos en Francia, España, Italia, Grecia o México, ¿por qué no lo iba a hacer la torre más alta del mundo?