La importancia de las contraseñas
A pesar de las advertencias y la insistencia en crear contraseñas complicadas de descifrar, la palabra “password” y “123456” continúan encabezando la lista de las contraseñas más utilizadas de 2012, según la publicación anual de SplashData 25, Worst Passwords of the Year List. Parece absurdo que a pesar de escuchar tantos cuentos de terror en los que roban bases de datos con la información de los usuarios y de la campaña contra el robo de identidad, continuemos utilizando contraseñas sencillas y fáciles de adivinar. Cuando analizamos la situación a fondo, nos percatamos de que la abrumadora cantidad de contraseñas que se nos exigen crear para acceder a los distintos contenidos de Internet (e-mail, redes sociales, cuentas de banco, tiendas, suscripciones, etc.) nos obligan a recurrir a contraseñas sencillas para que podamos recordarlas en el momento cuando las necesitemos. Para evitar el robo de identidad o el acceso de terceros a nuestra información, debemos ser lo más rigurosos posible a la hora de crear una contraseña. Debe ser larga (mientras más larga mejor), complicada (combinación de letras mayúsculas y minúsculas, números y caracteres especiales, como el signo de pregunta) y única de modo que se evite que alguien pueda lograr descifrar esa contraseña y consiga acceso a toda nuestra vida digital. Crear diferentes contraseñas seguras parece muy sencillo; sin embargo, la razón principal por la cual utilizamos la misma es que se nos hace imposible recordar cada una de las contraseñas que creamos en Internet. A continuación, una serie de técnicas, herramientas y servicios que nos pueden servir para crear contraseñas seguras y accesibles para que no tengamos que depender exclusivamente de nuestra memoria. El método de Julio César Al igual que Julio César cifraba sus mensajes militares, podemos crear nuestra propia rueda para cifrar nuestras contraseñas. Cada una debe ser diferente, por lo que al momento de crear la contraseña, debemos utilizar números, letras y caracteres aleatorios o aparentemente aleatorios y utilizarlos como base de nuestra contraseña cifrada. Luego, debemos añadir algún elemento (también cifrado) que podamos asociar con la página de Internet donde estemos creando la nueva contraseña. Navegadores Hoy en día los navegadores nos ofrecen la opción de almacenar la contraseña de modo que la próxima vez que se acceda al sistema no tengamos que escribirla; Mozilla Firefox y Google Chrome tienen la habilidad de sincronizar navegadores homólogos, de modo que siempre que utilicemos el mismo navegador (con nuestra cuenta) no tengamos que recordar las contraseñas. 1Password y LastPass Existen productos como 1Password y LastPass, los cuales proveen los servicios de generación automática de contraseña, almacenaje y manejo de las contraseñas y extensiones para los principales navegadores de manera que no tengamos que preocuparnos de ninguna parte del proceso de la creación de la contraseña. Ambas herramientas cuentan con sus versiones para tablet y smartphone, lo que permite que tengamos acceso a nuestras contraseñas en todo momento. No importa el método que elijamos para crear nuestras contraseñas, ya sea uno de los métodos mencionados, una mezcla de ellos o cualquier otro. Lo importante es asegurar nuestra identidad digital.