Se quedan cortos los servicios para atender adultos mayores
El acelerado envejecimiento de la población pone a prueba la capacidad de los hogares de cuidado y expone la falta de servicios especializados.
Puerto Rico envejece a un ritmo acelerado. En apenas cinco años, el índice de vejez aumentó un 41% y, mientras esta realidad se extiende por todo el archipiélago, también deja al descubierto la insuficiencia de servicios, programas y recursos económicos para atender a una población de adultos mayores que continúa creciendo y cuyas necesidades siguen sin recibir una respuesta adecuada.
“La gente no quiere aceptar que la población cambió, y tenemos que desarrollar a Puerto Rico con lo que tenemos, no con la población que quisiéramos”, afirmó José Roberto Acarón, director estatal de AARP, organización que ayuda a los adultos mayores a mejorar su calidad de vida.
Acarón argumentó que el principal reto demográfico de la isla no es el envejecimiento de la población, sino la ausencia de un sistema de servicios que atienda las necesidades de las personas a medida que avanzan en edad.
Actualmente hay 237 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15 años.
“La crisis no es que la población envejeció, la crisis es que no se atendió y se creó el sistema comunitario de apoyo para la población. Esa es la crisis real que tenemos”, indicó Acarón.
Explicó que, aunque una amplia mayoría de las personas desea permanecer en sus hogares durante la vejez, Puerto Rico carece de suficientes servicios que faciliten esa alternativa, particularmente para quienes enfrentan condiciones de salud que afectan su capacidad para realizar actividades cotidianas.
“En Puerto Rico no hay suficientes servicios de apoyo para que la gente se pueda quedar trabajando (y) viviendo en su casa con dignidad e independencia”, afirmó.
Entre los servicios que identificó figuran la transportación, la asistencia en el hogar, las labores domésticas, el mantenimiento de patios y los servicios de respiro para familiares y cuidadores.
Mientras esta población enfrenta múltiples inseguridades económicas, emocionales y alimentarias, los hogares de cuidado prolongado en Puerto Rico también afrontan dificultades para atender las necesidades de una población de edad avanzada que continúa en aumento.
Según datos provistos a Metro Puerto Rico, el Departamento de la Familia tiene licenciados 150 hogares de cuidado sustituto y 853 hogares de cuidado prolongado, que, en conjunto cuentan con 16,786 camas ocupadas, dejando cerca de 5,529 camas disponibles para adultos mayores.
La poca disponibilidad se suma a los altos costos por participante, los cuales fluctúan entre $1,900 y $2,350, además de que, en julio, Familia cerró 44 hogares por operar de manera clandestina o incumplir con disposiciones legales. De estos, 11 fueron clausurados por delitos de maltrato institucional.
El presidente de la Federación de Instituciones de Cuido Prolongado (FICPRO), Jonathan Morales Adorno, aseguró a este medio que “va a haber más cierres de hogares”.
“Hay muchas investigaciones abiertas en este momento, así que entendemos que sí, específicamente en eso, en licenciamiento y maltrato institucional”, indicó Morales Adorno.
“Yo estoy completamente convencido que nosotros no damos abasto, porque no tenemos la capacidad necesaria para todos los adultos mayores, y eso se ha vuelto bien complicado y lamentable a la vez porque ya de por sí las familias viven en Puerto Rico apretadas, así que tener que pagar un cuidado prolongado a veces los pone un poco más complicados en ese sentido”, añadió.
Incluso, la Oficina de la Procuradora de Personas de Edad Avanzada (OPPEA) recibió 7,476 querellas de maltrato y por delito entre octubre del 2024 y septiembre del 2025, correspondientes mayormente a negligencia y explotación financiera.
Metro Puerto Rico solicitó una entrevista con la Procuradora de las Personas de Edad Avanzada (OPPEA), Yolanda Varela Rosa, pero al cierre de esta edición no estuvo disponible.
La escasez de especialistas se agudiza con el envejecimiento
Acarón reconoció que los adultos mayores enfrentan la falta de acceso constante a medicamentos, servicios médicos y a especialistas. Según explicó, hay solamente 65 geriatras en Puerto Rico. Del mismo modo, reconoció que las deficiencias en un “Estamos hablando del aislamiento social, la soledad, la falta de acceso al servicio, y todo eso te lleva a deprimirse porque no te da la valía que tú tienes como ser humano. Al revés, estás todo el tiempo menospreciando y minimizando”, explicó el director estatal de AARP.
En las instituciones de cuidado prolongado, igualmente, hay un gran número de personas que no han llegado a los 60 años, pero ya están diagnosticados con demencias como lo es el alzhéimer y requieren una atención especializada.
Según el Registro de Casos de la Enfermedad de Alzheimer del Departamento de Salud, desde 2025 hasta junio de 2026, se registraron 74,353 casos registrados de demencia, de los que el 59.39% son de alzheimer.
Acarón, por su parte, expresó que “hay que ser creativo en las cosas que podemos hacer para resolver los problemas y yo no estoy viendo esa creatividad de solucionar. Tenemos que ponernos creativos porque es la población que hay”.
Urgen centralización de los servicios de salud
Ambos directivos coincidieron en que la unificación de servicios en una misma agencia, reduciría la disparidad de recursos y facilita la atención que se la da a una población que de por sí ha sido desatendida. “Quizás se pudieran maximizar los servicios que se le dan a los adultos mayores”, sostuvo Morales Adorno.
Otra de las alternativas que se han vislumbrado, es crear una administración independiente de la Administración de Familias y Niños (ADFAN) para atender las necesidades de adultos mayores. Según FICPRO, ADFAN tiene 2,100 menores a su cargo, y el área de adultos mayores tiene cerca de 6,750.
Ante el envejecimiento de la población en Puerto Rico, persisten los cuestionamientos sobre la distribución de fondos y la centralización de los servicios dirigidos a los adultos mayores.
“Llevamos años hablando de que debería haber una administración de personas mayores. Donde todos los servicios para personas mayores tengan los recursos todos centralizados para las personas mayores. El problema que tenemos es que la mayor parte de los fondos vienen hacia niños, no hacia personas mayores”, señaló Acarón.


