Puerto Rico lidera los casos de leptospirosis en todo Estados Unidos
Departamento de Salud confirma 14 muertes asociadas a la enfermedad entre enero y agosto
Por Mardelis Jusino
En las lomas de Adjuntas, Maricao y Lares hay un perfil que el Departamento de Salud conoce y que rara vez hace noticia: el hombre, generalmente mayor de 40 años, que trabaja la tierra, cría ganado o simplemente le corta la grama al patio. Siente los primeros síntomas —fiebre, escalofríos, un dolor raro en la espalda baja y las pantorrillas— y los confunde con un catarro común. Se toma algo de la farmacia, sigue su rutina, y no relaciona nada de lo que siente con la tierra húmeda que pisó, descalzo o en chancletas, unas semanas antes. Para cuando busca ayuda médica, la bacteria ya tiene ventaja.
Ese retraso es, según el Departamento de Salud, uno de los factores que más complica el manejo de la leptospirosis en Puerto Rico. “A lo mejor yo corté grama hace dos semanas, no voy a relacionarlo”, señaló Yormari Rivera, Coordinadora de Vigilancia de leptospirosis de la agencia, sobre el periodo de incubación de la enfermedad, que puede extenderse hasta 30 días. Y advierte que la población más afectada —hombres mayores, muchos con condiciones crónicas— tampoco suele buscar asistencia médica tan rápido. “Es una población que quizás no está tan receptiva a ir al médico de inmediato, sobre todo si lo asocia con un catarrito cuando realmente no lo es”.
Esa combinación —un síntoma que parece inofensivo y una población que tarda en pedir ayuda— ayuda a explicar por qué Puerto Rico ha reportado 158 casos confirmados y probables de leptospirosis entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2026, y por qué 14 de esas personas han muerto por complicaciones asociadas a la enfermedad, según el más reciente informe de vigilancia del Departamento de Salud (DS).
La leptospirosis, conocida popularmente en la isla como “la enfermedad del orín de ratón”, es una condición zoonótica —transmitida por animales— causada por la bacteria Leptospira. “Así la conoce la mayoría de la población, y es porque el principal portador de la bacteria son los ratones, pero puede ser transmitida por otros animales”, explicó por su parte Rivera en entrevista con el podcast El Consultorio.
Puerto Rico es, de hecho, el territorio de Estados Unidos que más casos reporta anualmente a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). La doctora Iris Cardona, principal oficial médica del Departamento de Salud atribuyó ese liderato a la geografía de la isla. “Se sabe que es mucho más común en áreas como nosotros, que tienen ambiente tropical, con lluvia, con estaciones del año que son más mojadas”, explicó.
Zonas rurales, las más afectadas
Según el informe oficial del DS titulado “Sistema de Vigilancia de Leptospirosis” y revisado por Metro Puerto Rico, los tres pueblos con las tasas de incidencia acumulada más altas fueron Adjuntas, Maricao y Lares. “Los municipios más afectados siempre son la zona rural y la del medio de la isla, y también San Juan. Sabemos que San Juan pues más que por la actividad de exposición ocupacional es más por vivienda, las casas están un poquito más pegadas, entonces pues hay muchas zonas inundables que eso aumenta el riesgo de la bacteria”, señaló Rivera.
El documento fue divulgado 10 de septiembre pasado en el portal de datos de la agencia.
La doctora Cardona explicó el por qué el centro de la isla concentra tantos casos: la crianza de animales. “Dondequiera que tú tienes animales en crianza, tanto el desecho del animal como el alimento de estos animales, a la hora de limpiar, puede atraer ratas y ratones, que son los que usualmente son portadores de la bacteria y la excretan en la orina”, explicó.
La doctora Cardona insistió en que el equipo de protección es, con frecuencia, lo primero que se descarta. “Si usted va a una finca, si usted va a trabajar con becerritos, con vacas, granjas de aves, pollos y gallinas, hay que tener el calzado adecuado, hay que tener ropa adecuada. No se puede ir en short y descalzo como cuando va a la playa”, advirtió. Y coincidió con Rivera en un hábito muy puertorriqueño: salir al patio en chancletas. “Es calzado abierto. Y no es raro que, si está en el patio de la casa y va a buscar algo, no se ponga el zapato adecuado”, señaló.
El reto de un diagnóstico a tiempo
Rivera advirtió que uno de los mayores obstáculos para contener la enfermedad es que sus síntomas iniciales se confunden fácilmente con un catarro común, el dengue o influenza, lo que retrasa la búsqueda de tratamiento. “Mucha gente espera pensando que es a lo mejor un catarro común, lo tratan con medicamentos over the counter o en la casa, y los síntomas comienzan bien leves. Y de momento entonces comienzan las complicaciones bastante rápidas”, explicó.
La doctora Cardona describió el mismo problema desde la perspectiva clínica: la leptospirosis se presenta casi igual que otras infecciones virales comunes en la isla. “Los síntomas aparecen agudamente: fiebre, dolor muscular, mialgia, dolor de espalda, cansancio, lo que aquí la gente llama la monga “rompehueso”. Añadió que basta una herida pequeña en la piel para que la bacteria entre, y que la ventana para actuar es corta: “Es una condición tratable con antibiótico si se sospecha y se identifica tempranamente. Si no ocurre, la condición puede evolucionar a síntomas más severos, incluso daño renal, daño hepático y otras manifestaciones que pueden provocar la muerte”. La tasa estimada de letalidad en casos graves puede superar el 50% en pacientes con hemorragia pulmonar.
De las 14 muertes asociadas a la enfermedad “la mayoría de ellas adultos, varones, prácticamente todos adultos, la mayoría varones, y van por encima de los 50 años” confirmó Cardona.
Postura del Departamento de Salud y medidas de prevención
Cardona enmarcó el repunte relativo de este año dentro de un mensaje de cautela, no de alarma. “Aquí es importante que las personas estén conscientes de que esto es una infección bacteriana que existe, que se ve con cierta frecuencia en Puerto Rico. No hay que tener pánico, pero existe. Y si usted se siente mal, el primer paso es buscar ayuda”, dijo.
La doctora indicó que el Departamento de Salud mantiene actividades educativas todo el año, con mayor énfasis durante octubre, el mes de concientización de la leptospirosis. “Tenemos toda la información disponible todo el año en nuestra página web, pero este mes hay más publicaciones, por ser el mes de la prevención”, explicó. Y adelantó una recomendación con la mira puesta en el calendario: octubre y noviembre suelen traer un repunte de actividad de limpieza en los hogares de cara a las fiestas de fin de año, lo cual eleva el riesgo si no se toman precauciones. “Las personas empiezan a querer limpiar sus casas, sus alrededores, a pasar máquinas de presión, a limpiar el patio, preparándose para los eventos de la fiesta de Navidad. Y muchas veces, si no se maneja esto con la protección adecuada... hay que tener unos buenos zapatos, no estar descalzo en el patio, y si vemos o sospechamos que puede haber roedores, hay que protegerse”, advirtió.
Recuerde que “la bacteria puede entrar por ojos, boca, nariz y cortaduras. Y muchas veces tenemos cortaduras en los deditos que uno ni está consciente de que las tiene”, apuntó por su parte Rivera.


