Se acabaron los celulares y “no habrá aplicaciones”
Elon Musk anticipa una revolución tecnológica que podría transformar los teléfonos inteligentes en apenas cinco años
Por Metro Puerto Rico
Los teléfonos celulares como los conocemos hoy podrían tener sus días contados. Esa es la sorprendente predicción de Elon Musk, empresario y propietario de Tesla y X, quien asegura que la inteligencia artificial transformará por completo la manera en que las personas utilizan sus dispositivos móviles durante los próximos cinco o seis años.
Durante una entrevista con el comunicador Joe Rogan, realizada en octubre de 2025 y cuyas declaraciones volvieron a circular este fin de semana, Musk planteó que las aplicaciones y los sistemas operativos tradicionales podrían desaparecer. En su lugar, los usuarios interactuarían directamente con sistemas de inteligencia artificial capaces de comprender instrucciones y ejecutar tareas sin necesidad de navegar entre aplicaciones.
“En el futuro no habrá sistemas operativos ni aplicaciones”, sostuvo Musk al describir un escenario en el que la inteligencia artificial sería capaz de anticipar las necesidades de cada persona. Por ejemplo, en lugar de abrir diferentes aplicaciones para buscar información, comunicarse o consumir entretenimiento, bastaría con solicitar lo que se desea para que un asistente inteligente se encargue de hacerlo.
El empresario aclaró que esto no necesariamente significaría la desaparición física de los celulares. Según su visión, los dispositivos continuarían existiendo, pero funcionarían principalmente como pantallas y sistemas de audio conectados a inteligencia artificial. La tecnología instalada en el aparato trabajaría conjuntamente con servidores externos para generar respuestas, imágenes, videos y otros contenidos en tiempo real.
Musk calculó que esta transformación podría ocurrir en un plazo de cinco o seis años desde aquella entrevista, lo que situaría el cambio alrededor de 2030 o 2031. Aunque se trata de una predicción y no de una transformación garantizada, sus declaraciones plantean una interrogante sobre el futuro de una industria que durante casi dos décadas ha girado alrededor de los teléfonos inteligentes y las millones de aplicaciones que utilizamos diariamente.


