Científico cuestiona la siembra de nubes como alternativa ante la escasez de agua
Pablo Méndez Lázaro señaló que la técnica depende de múltiples factores y no asegura que se produzca precipitación en las zonas de captación
El profesor y científico ambiental Pablo Méndez Lázaro aseguró este miércoles que la siembra de nubes no es un método recomendado para Puerto Rico ante la escasez de agua que experimenta el archipiélago desde hace varios meses.
Méndez Lázaro explicó que esta técnica científica se basa en porcentajes, probabilidades y estadísticas, por lo que no se puede garantizar que se produzca precipitación. Su efectividad depende de diversos factores, entre ellos, la humedad, la temperatura, el tipo de nube y las condiciones atmosféricas.
“Se desaconseja (la siembra de nubes) porque realmente, (en 2015), no funcionó. En lugares pequeños como Puerto Rico, no sirve. Porque estimulaste la nube cerca del área de Gurabo y llovió en el Atlántico o llovió sobre el mar Caribe y el chubasco cayó fuera de la zona de captación. Es una aportación ecosistémica a los humedales, a los ambientes, pero no necesariamente va a aminorar lo que es la escasez de agua”, precisó el educador durante una entrevista en el programa “Pegao’s en la mañana” de Radio Isla 1320.
Méndez Lázaro advirtió que hacer que la nube descargue sobre la zona de captación deseada —como el embalse Carraízo o La Plata— es “extremadamente complicado”.
“La realidad es que, si tú tuvieses una zona de captación tan grande como la cuenca del río Amazonas, tú puedes sembrar la nube o estimular la nube en cualquier área y te vas casi a la segura de que va a caer en la cuenca. Pero en cuencas donde las zonas de captación son relativamente pequeñas la situación es distinta”, abundó.
Igualmente, Méndez Lázaro insistió en que la técnica enfrenta limitaciones debido a la dificultad de controlar la dirección y velocidad del viento y a las particularidades de la formación de nubes en las regiones tropicales.
“Controlar el tiro para saber que, cuando se siembra la nube, la nube literalmente descargue sobre la zona de captación es extremadamente complicado. En cuencas en Texas, en Mississippi y en diferentes lugares, donde son gigantescas, te da el chance de que, bueno, si fallaste un poquito, pues como quiera va a caer. En el caso de Puerto Rico, eso no es así de fácil”, recalcó.
Asimismo, el experto dijo que no podemos depender de la lluvia, ya que la escasez de agua también está relacionada con la manera en que se manejan y administran los recursos hídricos.
“La lluvia es solo uno de los factores que debemos considerar. A mí me da mucha pena que en Puerto Rico le prestemos mucha más atención a la discusión sobre lo que ocurre en la atmósfera, porque es una manera de zapatearnos el problema. Es más fácil mirar hacia las nubes y decir: ‘Bueno, ese problema es tan y tan grande que yo no lo controlo; es culpa de la lluvia’. La realidad es que el 70% de los factores relacionados con la escasez de agua están asociados a cómo nosotros manejamos los recursos”, indicó.
“El componente social es tan importante como el componente atmosférico: la manera en que nosotros mantenemos la infraestructura, almacenamos y capturamos el agua, la distribuimos y accedemos a ella”, añadió.
De hecho, el presidente ejecutivo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), Luis González Delgado, confirmó el martes la contratación de compañía Seeding Operations & Atmospheric Research (SOAR, por sus siglas en inglés) para llevar a cabo el proyecto de siembra de nubes.
González Delgado sostuvo que la acción busca aplacar los efectos de la falta de precipitación producto de la sequía extrema que afecta al país desde hace varios meses.
Sobre ese particular, Méndez Lázaro cuestionó que la ciudadanía no haya sido informada con anticipación sobre las alternativas que se están evaluando.
“A mí me parece fenomenal que estemos buscando múltiples alternativas. No hacer nada en un momento de crisis es todavía peor, pero hacer cosas y no notificarlas al pueblo, a la prensa y a los ciudadanos también crea histeria colectiva”, aseguró.
La siembra de nubes también fue utilizada durante la sequía que afectó a Puerto Rico en 2015, bajo la administración de Alejandro García Padilla.
“Mis comentarios no van en contra de que si sembrar nubes o no. La realidad es que pueden haber muchos argumentos técnicos-científicos que discutimos hace 11 años atrás en un Comité Científico, evaluando los datos, los resultados, la técnica, todo. Razón por la cual desaconsejamos la técnica. A lo mejor 11 años después los resultados son distintos. Pero mi crítica no es hacia eso. Mi crítica, de nuevo, es hacia la desinformación y hacia echarle la culpa únicamente, o darle el papel protagónico, a la atmósfera”, añadió.
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Inicia la siembra de nubes
González Delgado precisó que la primera operación de siembra de nubes comenzó el sábado, 5 de septiembre. El contrato tiene un costo estimado de hasta $400,000 y se extenderá hasta noviembre de este año.
“Estamos incorporando a nuestra estrategia una alternativa que cuenta con fundamento científico y que ha sido utilizada en distintas partes del mundo. Ante el escenario que enfrentamos, nuestra responsabilidad es evaluar y utilizar aquellas herramientas que sean responsables, viables y que puedan contribuir a proteger la disponibilidad de agua para nuestra gente”, sostuvo González Delgado en declaraciones escritas.
De la misma forma, el funcionario aseguró que esta técnica busca aprovechar nubes existentes que reúnen determinadas características y, mediante la dispersión de soluciones salinas, aceleran los procesos naturales que pueden propiciar la precipitación.
“Es importante aclarar que las soluciones salinas utilizadas en este proceso no representan un riesgo para la salud humana ni resultan nocivas para la flora o la fauna. Se utilizan en cantidades controladas y como parte de una técnica que busca estimular procesos que ya ocurren naturalmente en la atmósfera. Nuestra prioridad es que cualquier alternativa que implementemos sea segura para nuestra gente y para el ambiente”, recalcó.
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De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés), el proceso de siembra de nubes consiste en introducir en las nubes pequeñas partículas, conocidas como agentes de nucleación, que pueden favorecer la formación y el crecimiento de gotas de agua o cristales de hielo.


