Soto Aguilú asegura estar frustrada con legisladores del PNP
La senadora habló Punto X Punto sobre cómo ha sido el proceso de adaptación en sus primeros 18 meses como legisladora
Por Juan Marrero
Frustración y antipatía: así describe la senadora Roxana Soto Aguilú su relación con parte de la delegación del Partido Nuevo Progresista (PNP) transcurridos 18 meses desde que resultó electa en los pasados comicios.
En entrevista con Metro Puerto Rico, la llamada “abogada motorizada”, conversó Punto X Punto sobre el proceso de radicación de medidas en la Cámara Alta, una experiencia que, según dijo, la ha llevado a replantearse su respaldo a compañeros de partido por quienes ha votado en el pasado.
“Pues claro que frustra, porque vuelvo y te digo, uno entra por vez primera, yo era un elector de banderín del Partido Nuevo Progresista, de toda mi vida, y yo votaba por muchas personas que están aquí”, comentó la senadora, quien respondió con un “absolutamente” cuando se le preguntó si hoy cambiaría su voto por algunos de sus correligionarios.
“Ya sé cómo se dan las dinámicas, ya entiendo cuáles son las prioridades, y hay unas prioridades que yo entiendo en carácter legislativo, fuera de partidos políticos, que tienen que darle paso. O sea, este es el lugar correcto para discutir ideas, temas profundos, serios, controversiales, y también es el lugar ideal donde nacen las legislaciones, porque no todo tiene que salir de un proyecto programático de Fortaleza. Y desde ese punto de vista, he tomado frustración, he tomado quizás decepción, y la he convertido en mayor ánimo de seguir escribiendo”, agregó la funcionaria, quien afirma haber presentado sobre 400 medidas, aunque —según dijo— “la falta de visión” ha dejado muchas de ellas en el tintero.
En junio de 2025, Soto Aguilú fue denunciada por cuatro empleados de su oficina por un alegado ambiente laboral hostil, con supuestos insultos y amenazas.
El caso fue evaluado por la Comisión de Ética del Senado, que preside el senador Juan Oscar Morales y culminó con una multa de $2,000 y la exigencia de que la legisladora reciba tratamiento psicológico.
“Es la primera vez en Puerto Rico que a un senador, dentro de los castigos —o las amonestaciones— que da el Senado, le envían un acompañamiento psicológico, y yo toda mi vida he sido una mujer independiente, creyente, pero he sido fogosa toda mi vida, como litigante, como política, como oradora, fogosa. Y entendí que ninguno, y lo sostengo en el día de hoy, ninguno de los senadores aquí tiene el peritaje ni la autoridad legal para pasar juicio valorativo sobre la condición mental o emocional de ningún compañero senador”, sostuvo Soto Aguilú, quien calificó la medida disciplinaria de su delegación como “la forma más fácil para callarme”.
“Eso trajo consigo que me quitaran las vestiduras de cualquier tipo de participación en comisión, algo que hizo el señor presidente, y también me he ganado la antipatía del trato del silencio y de que yo no existo por parte de otros miembros senadores de mi delegación, que no son todos, pero hasta el día de hoy subsisten”, agregó.
Una de las personas con quien la legisladora ha tenido choques públicamente es el presidente del cuerpo, Thomas Rivera Schatz, de quien asegura que “hay espacio para mejorar” por parte de ambos. “Sé que a nivel personal no somos amigos, pero como compañeros de trabajo lo que quisiera es que nuestra relación corriera en dos rutas. En ocasiones me parece que hay apertura y hay días que me parece que no hay apertura”, comentó.
Consultada sobre si votaría por Rivera Schatz en caso de que este derrotara en primarias a la gobernadora Jenniffer González Colón, Soto Aguilú respondió que “en este momento no lo apoyo para la gobernación”.
Sobre el alcalde de San Juan, Miguel Romero Lugo, otro nombre que ha sonado como posible candidato a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista, la senadora aseguró que “me parece que él no sería la persona que estaría retando a Jenniffer González para una reelección, pero sí le veo futuro político”.


