Fuegos forestales encuentran terreno fértil en un Puerto Rico azotado por la sequía
El Negociado del Cuerpo de Bomberos confirmó, a Metro Puerto Rico, que este año se han registrado más de 2,600 incendios forestales, una cifra superior a la reportada en 2025
Puerto Rico enfrenta un escenario cada vez más favorable para la propagación de fuegos forestales, debido a la combinación de altas temperaturas, sequía, bajos niveles de humedad y vientos que favorecen la rápida expansión de las llamas.
Para Ángel Crespo Ortiz, exjefe del Cuerpo de Bomberos y especialista en manejo de emergencias, la situación que vive el archipiélago es “crítica” y “compleja”. El experto detalló que, al no haber suficiente precipitación, la vegetación se vuelve cada vez más propensa a quemarse. “Estamos en medio de una sequía que, cuando se compara con la ocurrida en 2015, es extrema y abarca una región mucho más amplia [...] Con temperaturas altas y un índice de calor elevado, la vegetación seca se mantiene cálida. Entonces, cuando llega la noche, no tiene la oportunidad de refrescarse y, por la mañana, vuelve a absorber más energía. Al estar precalentada y con valores de humedad relativa por debajo del 55 %, son condiciones volátiles”.
Además, el educador afirmó que en la isla no existe una fuente de agua alterna para atender emergencias relacionadas con incendios, ya que el suministro provisto por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) se destina tanto al consumo de la población como para combatir estos eventos.
“En Puerto Rico, vivimos constantemente en un grado de precariedad de agua porque la forma en que los acueductos fueron diseñados y modernizados, en algún momento de la historia, contemplaron que el agua disponible en los hidrantes es la misma que utilizamos para combatir los incendios y la misma que consumimos”, abundó.
Asimismo, el consultor precisó que los fuegos forestales requieren una fuente de ignición, ya sea intencional o accidental, como la quema de basura, una fogata, un cigarrillo mal apagado o el uso de maquinaria que genere chispas. A su vez, dijo que el comportamiento y la propagación de un incendio están determinados por la interacción de tres factores: el combustible disponible, las condiciones atmosféricas y la topografía.
En un artículo titulado El fuego no conoce fronteras, que Crespo Ortiz compartió con Metro Puerto Rico, este puntualizó que el combustible comprende “toda vegetación capaz de arder, como pasto, hojas, arbustos, troncos y materia orgánica acumulada”. Por su parte, las condiciones atmosféricas incluyen factores como “la temperatura, humedad relativa y el viento”, mientras que la topografía abarca elementos del terreno, como “barrancos y cañones que pueden producir un efecto semejante a una chimenea”.
“Hay personas que queman y lo hacen a propósito. No descartaría que, en Puerto Rico, eso pueda estar sucediendo. Incluso, se producen incendios de manera incidental: alguien que tira un cigarrillo, o un carro que dejaron encendido a la orilla de la calle. El pasto no se prende solo; tiene que haber una fuente de ignición”, expuso.
Datos reflejan el impacto
El comisionado del Negociado del Cuerpo de Bomberos de Puerto Rico, Josué Piñero Torres, confirmó un aumento en los incendios forestales, con 1,142 casos más que los registrados durante todo el 2025.
“Es una situación muy atípica. En todo el 2025, ocurrieron 1,540 incendios forestales y, a esta fecha, llevamos 2,682; es decir, 1,142 adicionales a lo que fue todo el año pasado”, señaló el funcionario, quien subrayó que aproximadamente el 80 % de los incendios se registra en áreas colindantes con viviendas. “Lo peor que puede pasar es que un incendio forestal se convierta en un incendio estructural, y hemos estado en riesgo muchas veces de que eso suceda”, añadió.
Piñero Torres reveló, además, que las zonas más afectadas comprenden los pueblos del sur y suroeste. También, dio a conocer que entre los fuegos de mayor magnitud registrados figuran los ocurridos el 6 de agosto en Cayey y el 19 de julio en Canóvanas.
“El incendio de Canóvanas fue impresionante. La maleza estaba bien alta y fueron más de 150 acres de terreno (que se vieron afectados). También, el fuego de Cayey dio mucho trabajo para apagarlo por las pendientes y las caídas del terreno. Fue bien difícil”, narró.
Igualmente, el jefe de bomberos manifestó que, por el momento, no han identificado directamente casos provocados intencionalmente. Sin embargo, apuntó a que ocurren incidentes donde personas queman zonas para capturar jueyes, un crustáceo terrestre que habita en áreas cercanas a cuerpos de agua.
“Sí, puedo decir que, durante la temporada de verano —particularmente en julio—, muchas personas queman áreas para la pesca de jueyes. Pero en cuanto a tener la certeza de que hemos encontrado a alguien provocando un fuego, eso no ha pasado”, recalcó.
El factor meteorológico
Por su parte, la meteoróloga del Servicio Nacional de Meteorología en San Juan, Yidiana Zayas Rivera, constató que, hasta el 21 de agosto, la agencia federal había difundido 46 comunicados de peligro de incendios y cinco avisos de bandera roja, cifras que superan las registradas en 2025, cuando se emitieron 29 comunicados de ese tipo y un aviso.
Zayas Rivera expuso que, para emitir un aviso, se requieren vientos superiores a 18 millas por hora (mph) o ráfagas de más de 25 mph, junto con una humedad relativa inferior al 50 %. En cambio, el comunicado se emite cuando se esperan vientos de alrededor de 15 mph o ráfagas superiores a 25 mph, además de una humedad mínima de entre 50 % y 55 %. En zonas como Cabo Rojo y Salinas, este umbral puede ser menor, de entre 40 % y 45 %.
“Nosotros no pronosticamos si va a haber fuego o no; solo pronosticamos las condiciones favorables para que, si ocurre algún fuego, pueda propagarse. Para emitir un aviso o comunicado, también se toman en cuenta los tipos de suelo y, ahora mismo, sabemos que estamos en sequía. Los suelos, especialmente en el sur y en aquellas zonas que usualmente son áridas, están aún más secos. Todo eso, al combinarse, genera condiciones que pueden hacer que, si ocurre un fuego, se logre esparcir”, especificó la científica.
Las condiciones de sequía extrema (D3) se extienden por más de 30 municipios, con un déficit de lluvia que, en algunas zonas, alcanza entre 12 y 16 pulgadas. El Monitor de Sequía de los Estados Unidos reportó, la semana pasada, que las condiciones de sequía severa (D2) afectan al 62.86 % del territorio y la sequía moderada (D1) se sitúa en 73.38 %.
Urge fortalecer la educación
De otra parte, Crespo Ortiz, quien también es el exdirector de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres, aseguró que los puertorriqueños aún no tienen una cultura de prevención de fuegos forestales.
“Puerto Rico es una isla, pero no debemos vivir aislados. Lo que está ocurriendo no es algo exclusivo de la isla. Es una situación global y va a continuar aumentando”.
Según el experto, una de las principales medidas para reducir el riesgo de que los incendios alcancen las viviendas es crear y mantener un espacio defendible. Esta estrategia consiste en reducir la cantidad de vegetación y otros materiales combustibles en los alrededores, de manera que se limite la propagación del fuego y se aumente la protección de las estructuras. “Los hogares en Puerto Rico no están preparados para los fuegos forestales porque hay mucho desconocimiento sobre cómo crear un espacio defendible. Apenas se habla de esto. Si tienes algún terreno en desuso, una finca o algo así, lo ideal es mantenerlo lo más limpio posible”, expresó el impulsor de la iniciativa “Puerto Rico Frente al Fuego”.
El concepto se divide en tres áreas: zona inmediata (0 a 5 pies), zona intermedia (5 a 30 pies) y zona extendida (30 a 100 pies o más). En el área inmediata, se recomienda retirar hojas secas, cartón, madera, además de tener los techos y terrazas limpias. En el área intermedia, es conveniente podar las ramas bajas, mantener una separación adecuada entre los arbustos y evitar la continuidad de la cobertura vegetal. En el área extendida, deben permanecer despejadas las vías de acceso para vehículos y reducirse la concentración de vegetación.
Crespo Ortiz destacó la importancia de adoptar medidas de prevención y mantener un comportamiento responsable al realizar actividades al aire libre. “El mensaje es simple: evitar la quema al aire libre, los trabajos calientes, como soldaduras y demás, y estar bien atentos a nuestros modales y comportamiento al aire libre, porque eso puede desencadenar los fuegos”.


