“No te vayas, no me dejes”: El grito de auxilio en una ciudad devastada en Venezuela que espera por rescatistas

La Guaira fue declarada zona de desastre natural mientras vecinos buscan sobrevivientes entre edificios colapsados

Por EFE EFE

25 jun, 10:50 am 2 min de lectura
“No te vayas, no me dejes”: El grito de auxilio en una ciudad devastada en Venezuela que espera por rescatistas
Dos residentes entre los escombros de uno de los bloques de viviendas derrumbado por los terremotos en la localidad de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira (Venezuela) este jueves. EFE/ Ronald Pena R.

Catia La Mar (Venezuela).- “No te vayas, no me dejes”, ruega Amir, un joven de 16 años que permanece atrapado bajo un edificio colapsado tras los terremotos de magnitud 7.5 y 7.2 que sacudieron Venezuela.

Más de 12 horas después de los sismos, el adolescente continúa bajo los restos del complejo Luisa Cáceres de Arismendi, en Playa Grande, en el estado costero de La Guaira. Solo su rostro y parte del torso sobresalen entre los escombros.

“Yo creo que quedo inválido. Cada vez (el edificio) se pone más pesado”, dijo a EFE el estudiante de secundaria y de música, quien explicó que se encontraba con su padre cuando comenzaron los temblores y desde entonces desconoce su paradero.

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La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró a La Guaira como “zona de desastre natural por la cantidad de edificios que colapsaron” y aseguró que es el estado más afectado por la emergencia.

Sin embargo, al amanecer del jueves, residentes denunciaban la escasa presencia de equipos de rescate. Vecinos, familiares y algunos bomberos intentaban remover escombros con herramientas improvisadas mientras los pedidos de “¡ayuda!” y “¡auxilio!” se escuchaban desde estructuras parcialmente derrumbadas.

En otro edificio, una persona atrapada respondía a los llamados de los vecinos indicando que permanecía en el primer piso desde la tarde anterior. A pocos metros yacía el cuerpo sin vida de una mujer.

En distintos sectores, grupos de residentes buscaban desesperadamente a familiares desaparecidos. Unos intentaban localizar a un hombre llamado Jesús, mientras otros removían escombros para encontrar a Dana, una niña de 11 años, en un conjunto residencial denominado Hugo Chávez. Su madre, entre lágrimas, guiaba a quienes trataban de rescatarla.

Residentes entre los escombros de uno de los bloques de viviendas dañados por los terremotos, en la localidad de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira (Venezuela) este jueves. EFE/ Ronald Pena R.
Residentes entre los escombros de uno de los bloques de viviendas dañados por los terremotos, en la localidad de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira (Venezuela) este jueves. EFE/ Ronald Pena R.

En otro edificio colapsado, familiares de una mujer llamada Eva gritaban su nombre una y otra vez mientras intentaban abrirse paso entre los restos de concreto.

La falta de maquinaria pesada obligó a civiles y funcionarios de seguridad a improvisar métodos para mover los escombros en un país poco preparado para enfrentar un terremoto de esta magnitud.

Con el paso de las horas comenzaron a sobrevolar helicópteros sobre La Guaira, una región que ya había sufrido una de las mayores tragedias naturales de la historia del país con las inundaciones y deslaves de 1999, desastre que dejó miles de muertos y desaparecidos.

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