Encuentros para un mayor bienestar en la paternidad
El Encuentro de Hombres y Paternidades que organiza Caderamen promueve compartir experiencias que permiten la autoreflexión y desmitificar la paternidad
En busca de reafirmar su relación con su hija, Christian Ramos, pseudónimo solicitado, tuvo que remontarse a su juventud y confrontar fantasmas pasados que pensaba haber superado.
Ese ejercicio, facilitado por el Encuentro de Hombres y Paternidades (EHP) que organiza la entidad comunitaria Caderamen, le permitió reflexionar sobre la ausencia de figuras paternas durante su crianza y desarrollar una mirada más compasiva hacia las decisiones de su madre y su abuela.
“Es un tipo de reunión bien íntima”, describió Ramos. “Sabemos que estamos aprendiendo en la marcha y que no se trata de ser perfecto, de cumplir con expectativas. Se trata de que hay un vínculo que hay que fortalecer a través de los años y es nuestra prioridad fortalecer ese vínculo”.
El participante relató que algunas dinámicas consisten en proyectar figuras paternas ideales o repasar experiencias de la niñez para examinar cómo estas influyen en la relación con los hijos. En su caso, los encuentros le han ayudado a fortalecer la comunicación con su hija de 10 años.
“Puedo tener conversaciones con mi hija y me ayuda mucho usar lo que haya visto en esos ejercicios. Lo encuentro muy útil y efectivo para llegar a la profundidad de nuestras emociones que, en el caso de los hombres, ha sido un punto de interferencia en la relación con los hijos”, expresó.
Javier Morales Nazario, director programático de Caderamen, explicó que el concepto del junte comenzó, en 2015, para adiestrar a papás a cómo apoyar a las madres en la lactancia. Pero las preocupaciones que surgieron en esa primera convocatoria se expandieron, puesto que hubo padres que ni se atrevían a cargar al bebé por temor a lastimarlo.
Al adaptar el programa a las necesidades de las paternidades —pueden ser tíos, padrastros u otra figura paternal—, arrojaron más temas, como corresponsabilidades en el hogar y salud emocional. Originalmente, se dividieron en ocho sesiones, pero lo redujeron a cuatro para que hubiese mayor asistencia y participación.
“Empezamos a conversar y diseñar encuentros donde hubiera confianza y no se sintieran juzgados. Hay muchas preocupaciones con la cultura machista donde uno se cuestiona cómo los hombres hacemos las cosas. […] El espacio era importante de que no se ignorara, había interés de transformarlo”, relató.
Los encuentros están dirigidos a padres y otras figuras cuidadoras, como padrastros o tíos, y buscan promover una paternidad activa, corresponsable y comprometida. Entre los temas que se discuten figuran el autocuidado, la salud emocional, la sexualidad, las responsabilidades compartidas y los cambios que surgen con la llegada de los hijos.
Morales Nazario destacó que la diversidad de experiencias enriquece las conversaciones. “Hay unos que vienen y dicen que tienen un hijo de 18 años y otros un recién nacido. Comparten experiencias entre ellos y son de mucho provecho”.
Los conocimientos y experiencias impartidas en el EHP se alinean con las prácticas de crianza “democráticas” comunes entre familias puertorriqueñas, según emergió de la encuesta sobre la experiencia en la crianza de menores en Puerto Rico, ejecutada por el Centro de Fortalecimiento Familiar ESCAPE y el Instituto de Estadísticas.
Ese estilo se caracteriza por altos niveles de calidez, comunicación y establecimiento de límites claros, según el estudio no representativo, cuyo mayor hallazgo fue que casi la mitad de los 1,143 participantes registraron que implementan un estilo de disciplina distinto al de sus padres.
Para Ramos, espacios como el EHP continúan siendo necesarios. “Hace diez años, esto no existía. Tengo que seguir poniendo de mi parte para dar todo lo que ella necesita”, afirmó.
Joaquín A. Rosado Lebrón cubre salud para Metro Puerto Rico a través del programa Report for America.


