Utiliza su lente para capturar el duelo y la esperanza de la maternidad arcoíris
Bajo su lema “más que una fotografía, una experiencia”, Laurie Liz Vázquez documenta la forma de honrar lo perdido y celebrar lo que llega
Después de la pérdida, hay mujeres que encuentran en un nuevo embarazo una mezcla compleja de miedo, esperanza y duelo que no desaparece con una prueba positiva de embarazo. Algunas de estas llegan al estudio de la fotógrafa puertorriqueña Laurie Liz Vázquez, quien con su cámara crea en un espacio de memoria y sanación para familias de “bebés arcoíris”.
Este término hace referencia a los niños o niñas que nacen después de la pérdida de otro embarazo o bebé. Vázquez documenta no solo la llegada de una nueva vida, sino también la huella invisible de quienes no llegaron a crecer.
Desde 2022, la fotógrafa bayamonesa se ha especializado en retratar la maternidad en su Proyecto Arcoíris, que combina la fotografía, la memoria y el acompañamiento emocional.
Tras una convocatoria en las redes sociales, se dispararon los mensajes de madres contando sus pérdidas y deseando ser parte de la experiencia. “La respuesta a este post (publicación) fue totalmente inesperada. Recibí cientos y cientos de historias de mamás, y para mí, fue algo increíble porque sabía que sucedía, pero no sabía que era tan común”, contó.
Cada año, un grupo de mujeres que ha enfrentado una pérdida se reúne en su estudio y honran el bebé estrella —que está en el cielo— y al “bebé arcoíris” que llega. Acompañadas de un vestuario hecho a su medida y una maquillista profesional, el grupo de mujeres recibe el trato de reina que merecen.
Pero ¿qué pasa cuando en lugar de celebración, estas madres sienten culpa? Al preguntarle cómo logra equilibrar la celebración de una nueva vida con el respeto por la pérdida previa, Vázquez, quien es madre de dos niñas, explicó que “una de las razones por las que quería hacer este proyecto era crear esta conciencia de que existe el duelo de un bebé que no nació”. En ocasiones, la sociedad espera el luto después de un deceso, mas en la maternidad puede verse diferente.
“Está bien sentirse feliz por este bebé nuevo. Hay veces que se sienten mal porque hay un bebé que perdió la vida y se sienten mal al estar feliz, y yo lloro mucho porque mis hijas son mi todo y me uno, las siento, las valoro y las valido, y le doy gracias a Dios que no tuve que pasar por algo así, pero que también me expone a personas como ellas porque te hace agradecer la vida aún más”, expresó Vázquez.
Como fotógrafa, esta prioriza la salud mental en las sesiones de maternidad, por lo que suele invitar a psicólogas y consejeras para ayudar y entender que cada proceso es diferente. Bajo su criterio, esto es algo que “muchas personas pasan por alto”, por lo que, más que fotos, las madres comparten sus experiencias con otras mujeres que han pasado por una pérdida gestacional —algo diferente a lo que ocurriría en una sesión de fotos tradicional.
“Este bebé que llega no reemplaza al bebé que ya no está; es alguien totalmente nuevo y con el que se va a vivir otra experiencia. Está bien sentirse triste y feliz a la misma vez, porque son personas totalmente diferentes, pero siempre se va a recordar a este bebé y siempre va a ser parte de la historia”, evocó con nostalgia la fotógrafa.“Este nuevo bebé llega con una nueva esperanza, como un arcoíris y vuelve a llenar tu vida de felicidad y de risas. No tenemos que estar constantemente tristes por este bebé, aunque siempre debe estar en nuestro pensamiento y siempre lo va a estar”, añadió.
La figura de papá en la maternidad arcoíris
Los papás de familias con bebés arcoíris, según la experiencia de la fotógrafa, funcionan como “el soporte hacia la mamá”. No obstante, el tener los pies en la tierra, dijo, suele volverlos “más fríos”. “Es importante sentir y dejarlo salir, llorar y hacer lo que necesites para poder sanar. No estamos dejando de validar sus sentimientos, solamente lo manejan diferente”, indicó.
“A veces, necesitamos una persona que nos traiga de vuelta a la realidad. Mi esposo es mi ancla y hay veces que yo estoy por allá arriba, y él viene y me devuelve, y eso lo necesitamos. Lo que pasa es que, a veces, tienden a crear esta coraza tan y tan fuerte que ellos mismos se prohíben sentir”, abundó la fotógrafa.
Además, señaló que hay mamás que necesitan ese apoyo en estos procesos. “Cuando una mamá pierde un bebé sin ella desearlo, todos los días piensan en cómo hubiese sido [...] A veces, lo que necesitan es que estén, que las acompañen, simplemente estar”.
Como parte de otro de sus proyectos, pero con el mismo concepto de acompañamiento y de admiración, el Proyecto Mariposa honra a estas mamás que también son pacientes de cáncer. “Este año, recibimos la noticia de dos mariposas que han volado alto… todas son madres, todas dejan hijos y es muy difícil asimilarlo, pero agradecida de tener la oportunidad de poder hacer lo que hago porque esa es la razón principal”.
“La fotografía es mucho más que una simple foto, es el recuerdo de algo, de alguien. En este caso, de alguien que ya no está, y me llena de alegría formar parte un recuerdo hermoso de esa persona, y que cada vez que vean esa foto vean a la persona y su esencia”, expresó Vázquez.
La fotógrafa exhortó a las madres que no documentaron su embarazo ni las primeras etapas de la maternidad a considerar una sesión fotográfica, como una forma de atesorar ese proceso. “Hay veces que uno se envuelve en la vida cotidiana, en el trabajo, en las cosas que hacer, en los planes futuros y dice: ‘yo creo que no me dio tiempo de tomarme fotos en este embarazo’ pero, hazlo, hazlo pensándote”.


