Washington, 9 mar (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó de “grave error” la elección de Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo de Irán, vista como un desafío de Teherán en medio de la guerra de Washington e Israel contra la nación persa.
“Creo que cometieron un gran error. No sé si durará. Creo que cometieron un error”, dijo Trump a la cadena NBC sobre el nuevo dirigente iraní.
El ayatolá Mojtaba Hoseini Jamenei fue designado el domingo como nuevo líder supremo de la República Islámica de Irán.
El nombramiento fue realizado por la denominada Asamblea de Expertos durante una sesión extraordinaria, decisión que posteriormente fue anunciada públicamente en la plaza Vanak de Teherán.
“Tras un estudio cuidadoso y amplio conforme al Artículo 108 de la Constitución y de acuerdo con el deber religioso con la presencia de Alá el Todopoderoso, el ayatolá Mojtaba Hoseini Jamenei, que Alá lo proteja, ha sido nombrado en la sesión extraordinaria de hoy tercer líder de la República Islámica de Irán”, expresó el organismo en el comunicado.
La Asamblea también exhortó a la “noble nación de Irán”, así como a las élites e intelectuales del país, a jurar lealtad al nuevo líder y a preservar la unidad nacional en medio del complejo escenario político y militar que enfrenta el país.
En el comunicado, las autoridades recordaron el “martirio” del anterior líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, quien falleció el pasado 28 de febrero durante bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel. El texto también rindió homenaje a otros “mártires”, incluidos comandantes de las Fuerzas Armadas y estudiantes de la Escuela Sayare Tayiba de Minab, donde murieron más de un centenar de niñas.
Asimismo, el organismo condenó lo que describió como la “brutal agresión” de Estados Unidos y del “malvado régimen sionista”, y afirmó que la guerra y las amenazas externas no impidieron que la Asamblea se reuniera para elegir al nuevo líder y evitar un vacío de poder en el sistema político iraní.
Con esta designación, Mojtaba Jamenei sucede a su padre al frente de la máxima autoridad política y religiosa del país, consolidando la continuidad del liderazgo dentro de la estructura del poder en Irán.
