La Ley de Insurrección que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con invocar en Minnesota permite al mandatario desplegar al Ejército para reprimir episodios de desorden civil.
¿En qué consiste la Ley de Insurrección?
Aunque popularmente se la conoce como Ley de Insurrección de 1807, se trata en verdad de una amalgama de distintos estatutos promulgados por el Congreso entre 1792 y 1871, según subraya el Centro Brennan para la Justicia, un instituto de pensamiento no partidista que aboga por el Estado de derecho.
Esa normativa está considerada uno de los poderes de emergencia más contundentes.
En circunstancias normales, la ley Posse Comitatus, de 1878, prohíbe que el Ejército participe en actividades de aplicación de la ley civil. Invocar la Ley de Insurrección suspende temporalmente esa otra legislación.
¿Cuándo se aplica?
Está pensada para ser utilizada en crisis que superen la capacidad de respuesta de las autoridades civiles, pero, según el Centro Brennan, su uso no está claramente definido ni limitado, lo que otorga a los presidentes un poder considerable para estipular cuándo y dónde desplegar las fuerzas militares dentro del país.
Aunque una de sus provisiones -la 251- señala que requiere el consentimiento de un Estado, otras dos -la 252 y 253- le permiten movilizar a las tropas sin la petición del Estado afectado e incluso en contra de su voluntad.
¿Equivale a la Ley Marcial?
La Ley de Insurrección no debe confundirse con la Ley Marcial, entendida como un poder que permite al Ejército asumir el papel del gobierno civil en una situación de emergencia. En cambio, sí autoriza que las fuerzas armadas ayuden a las autoridades civiles. El Centro Brennan recuerda que un presidente no tiene autoridad legal para invocar la ley marcial.
¿Qué precedentes hay?
La última vez que se hizo uso de la Ley de Insurrección fue en 1992, bajo el mandato de George H.W. Bush (1989-1993). California solicitó al entonces mandatario republicano esa ayuda militar en respuesta a los disturbios civiles registrados en Los Ángeles tras la absolución de cuatro policías blancos acusados de golpear a un conductor afroamericano.
En el pasado sí se ha invocado a pesar de las objeciones de los gobernadores locales. Así, el republicano Dwight Eisenhower (1953-1961) y el demócrata John F. Kennedy (1961-1963) hicieron uso de ella para facilitar la integración escolar después del histórico fallo del Supremo en el caso Brown contra la Junta de Educación, que declaró inconstitucional la segregación racial en las escuelas públicas.
El Centro Brennan recuerda que en total ha sido invocada en unas 30 ocasiones a lo largo de la historia de EE.UU..
La falta de estándares claros dentro de dicha ley, según el Centro Brennan, ha creado una situación en la que el presidente tiene una discreción casi ilimitada para desplegar tropas federales en caso de disturbios civiles. La reforma de la misma estaría en manos del Congreso.
Trump no la ha invocado formalmente. El pasado octubre lanzó esa misma amenaza en respuesta a protestas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Portland, en el estado de Oregón.
En ese caso la batalla legal entre Oregón y el Ejecutivo escaló después que la jueza Karin Immergut, nominada por Trump, prohibiera temporalmente el despliegue de soldados de la Guardia Nacional de Oregón y de cualquier otro estado mientras estudiaba una demanda estatal que argumentaba que el envío de tropas es ilegal e innecesario.
¿Puede desplegarse fuerzas federales sin invocar esa ley?
Las fuerzas federales pueden ser desplegadas sin invocar la Ley de Insurrección, pero los límites en ese caso están más claros. Por ejemplo, para proteger edificios gubernamentales o tribunales, y sus agentes no pueden ejercer las funciones de la policía civil, como detenciones o represión de protestas.
¿Qué ha desencadenado la última amenaza de Trump?
El líder republicano contempla esa medida si las autoridades de Minnesota, demócratas, no ponen fin a lo que considera ataques de “agitadores profesionales” e “insurrectos” contra agentes del ICE.
Minnesota ha protagonizado dos incidentes destacados como resultado de los operativos migratorios.
En el primero, el 7 de enero, una ciudadana estadounidense murió abatida por un agente, y en el segundo, este pasado miércoles, un integrante del ICE hirió en la pierna a una persona durante un intento de arresto. Esto ha incrementado la tensión en las calles y las propias autoridades estatales han demandado al Gobierno por estas operaciones.
