Dragado de Carraízo tendrá menor impacto

La cantidad de material que se proyecta remover será sustancialmente más baja que en el dragado previo

Por Manuel Guillama

3 mar 2022, 5:00 am 4 min de lectura
Dragado de Carraízo tendrá menor impacto
Carraízo

Las obras de dragado del embalse Carraízo, en Trujillo Alto, proyectan remover unos 2 millones de metros cúbicos (Mm3) de sedimentación acumulada en el cuerpo de agua, el equivalente a una tercera parte del material que se extrajo a mediados de la década de 1990, en la única ocasión anterior que se realizó un trabajo similar.

Según se desprende del anuncio de subasta emitido el 23 de febrero, el área del embalse cuenta actualmente con una capacidad de 15 Mm3, o cerca del 55% de los 27 Mm3 que tenía originalmente.

“La cantidad de dragado se fijó en 2 Mm3, ya que esa es la capacidad actual de las áreas de disposición existentes para el manejo de material de dragado. La definición del proyecto del dragado del Lago Loiza “Carraízo” consideró los posibles impactos al ambiente, a la ciudadanía, que conllevaría la construcción de áreas nuevas de disposición, afectando además el tiempo para la realización del proyecto”, indicó por escrito la directora ejecutiva de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), Doriel Pagán.

Según Pagán, al completarse el proyecto de dragado, el potencial de almacenaje se elevaría a unos 16.3 Mm3, alrededor del 60% de la capacidad total.

“El racionamiento que tuvimos en verano de 2020 no hubiese sido necesario si ya hubiese estado dragado Carraízo. Yo entiendo que va a evitar que hayan muchos racionamientos. Obviamente, si nos toma una sequía violenta como la que tuvimos en 2015, que fue severa y tardó como tres o cuatro meses, ahí es inevitable el racionamiento. Pero por lo menos (el dragado) acortaría el tiempo que estemos bajo racionamiento”, consideró el ingeniero y experto en el tema de manejo del agua Carl Soderberg, al puntualizar además en la necesidad de reforestar a Puerto Rico tras la pérdida de unos 144 millones de árboles tras el paso del huracán María.

El planificador Félix Aponte, quien fue representante del consumidor ante la Junta de Gobierno de la AAA hasta 2020, planteó, por su parte, que los beneficios de un dragado están atados directamente al manejo de la represa ante eventos de gran cantidad de lluvia y descargas de sedimentos. Recordó que en 1996, previo al paso del huracán Hortensia, la gerencia de la AAA se negó a abrir las compuertas de la represa de Carraízo, lo que provocó que con las lluvias se acumulara una cantidad de sedimentos cercana a los 6 Mm3 que se habían removido con el dragado apenas un año antes.

Para María, explicó Aponte, la AAA sí tomó las previsiones correctas, por lo que no hubo una acumulación adicional significativa de sedimentos como consecuencia del histórico ciclón.

El dragado, por otro lado, “es una inversión extraordinaria, porque con una cantidad de dinero como ese se puede corregir una gran cantidad de tuberías rotas, y si la pérdida física se corrige la necesidad de extracción de Carraízo se puede reducir sustancialmente y básicamente depender del agua que trae el río”, añadió el planificador.

La AAA, en el aviso de subasta, estima el costo del proyecto de dragado en $58.2 millones, que provendrían una combinación de fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, el programa CDBG-DR del Departamento de Vivienda estadounidense y la propia corporación pública. Según un calendario de la AAA, la obra en Carraízo debería completarse para el último trimestre de 2024.

De acuerdo con Aponte, el dragado de Carraízo que se llevó a cabo entre 1994 y 1995 es el único que se ha realizado en los embalses que suplen al sistema de la AAA.

Soderberg, en tanto, advirtió que actualmente hay varios otros embalses que operan con una capacidad sumamente reducida, particularmente tras el paso de María. Entre ellos, mencionó el lago Dos Bocas, entre Utuado y Arecibo, que mantiene una capacidad de apenas 30%; así como el del lago Guayabal, en Juana Díaz, que suple a ese municipio y Ponce.

Para Soderberg, este lago sureño, a pesar de ser “pequeño”, cobra mayor importancia ante el estado “crítico” de los acuíferos subterráneos en esa región del país, afectados por la salinización. Según el experto, ante el embate del cambio climático, y la consiguiente reducción en la precipitación y una mayor erosión del terreno, la AAA debería adoptar la práctica de realizar dragados en sus embalses cuando la sedimentación alcance el 30% de la capacidad total.

“Eso se podría lograr si Acueductos compra una draga y la va moviendo de un embalse a otro, dando mantenimiento preventivo”, dijo el ingeniero.

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