Leonardo Padura: “Escribir en español es un privilegio”

Aclara que no es lingüista, sino un usuario de la lengua. Sin embargo, esto no le impide al escritor cubano Leonardo Padura reflexionar sobre los desafíos y…

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

14 mar 2016, 11:00 pm 5 min de lectura

Aclara que no es lingüista, sino un usuario de la lengua. Sin embargo, esto no le impide al escritor cubano Leonardo Padura reflexionar sobre los desafíos y las oportunidades que enfrenta el español contemporáneo, sobre todo con el auge de los movimientos migratorios en América Latina, el Caribe y Estados Unidos.

Metro conversó con el laureado autor —Premio  Princesa de Asturias 2015— en el marco del VII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), que se celebra en Puerto Rico entre el 15 y el 19 de marzo.

Llega a Puerto Rico en el marco del CILE 2016. ¿Por qué es necesario analizar el español?
—Las lenguas son organismos vivos que están en evolución. El uso social va decantando, transformando, asentando, desechando determinados usos de la lengua, y esta es un época muy peculiar porque hay toda una serie de soluciones lingüísticas. Por ejemplo, en el mundo de la informática hay que tratar de tener una cierta coherencia en su uso y acentuación de otras lenguas, como es el caso de la lengua española. Además, de la relación de la lengua con la literatura, que siempre es una relación dinámica que evoluciona con las propias necesidades de la creación artística. Fijar, limpiar y establecer y conocer ese uso de la lengua siempre es importante.  

El director del Instituto Cervantes Víctor García de la Concha, expresó hace un tiempo que “la globalización tiende a reducir el número de lenguas internacionales”. ¿Qué podría incidir en la reducción del español?
—No soy lingüista, soy usuario de la lengua, interesado y profesional, porque soy escritor. Lo que sí creo es que el español es una lengua en expansión, es uno de los instrumentos lingüísticos más utilizados en el mundo. El hecho de expresarnos y escribir en español es casi un privilegio con respecto a otras lenguas que tienen una gran historia, una gran literatura, pero una cantidad limitada de hablantes. Eso hace que su comunicación sea relativamente reducida con respecto a una lengua como el español, que se habla en todo un continente y, con los movimientos migratorios que están ocurriendo en todo el universo lingüístico del español, ha tenido una expansión muy notable.

Menciona los cambios de la lengua por los movimientos migratorios. ¿Cómo ve la escritura en espanglish?
—Lo veo como una necesidad. Un escritor es parte de una cultura y, al pertenecer a una cultura, si esa cultura está en contacto, llamémoslo eufemísticamente contaminaciones, eso afecta el trabajo. No creo que sea un disparate si hay una forma de expresión mestiza en una sociedad que haya una literatura que exprese esa forma de expresión.

Hablando de cambios, Cuba y Estados Unidos continúan su búsqueda de retomar las relaciones bilaterales. ¿Cómo se escribirá la literatura cubana a partir de esta apertura?
—No lo sé. Hacer predicciones en el terreno artístico es demasiado arriesgado. No me atrevería a hacer predicciones en un terreno tan concreto como el económico. No sé cómo se van a manifestar las relaciones económicas entre Cuba y Estados Unidos de momento y en un momento que esperamos que llegue, que sería el posembargo. Espero que traiga tal vez ciertos beneficios económicos a la hora de producir y comercializar la obra de arte y hacerla más visible en general.

Pero ahora más aerolíneas buscan llegar a Cuba. ¿Habrá más historias que contar o más personajes por describir con esas apertura?
—Por supuesto. Creo que una sociedad que atraviesa un proceso de modificaciones significativas genera toda una cantidad de posibilidades de encontrar nuestras realidades, historias y nuevos conflictos que no existían.

¿Se puede ver la literatura como un negocio?
—Ese es un tema muy complicado. El libro forma parte de un sistema de mercado, pero es un mercado muy específico. Se trata de un producto cultural que funciona con las normas del mercado, pero con unas especificidades muy propias. Entenderlo, desde el punto de vista comercial, es importante, pero a la vez es complicado. Están viviendo de modo paralelo dos formas de concretarse el libro: la electrónica y la de papel. Lo que sí es importante es cómo hacer la promoción de la literatura. La forma artística de la literatura no puede sustituirse por ningún soporte. Existe literatura antes de que existiera la imprenta; después y ahora con los medios digitales.

¿Pero cree que se es menos escritor si no se publica en papel?
—No, para nada. El soporte influye de alguna forma, pero no determina lo esencial.

Aun con la accesibilidad a ciertos libros, hay quienes no entienden algunas formas de escritura. ¿Cree que los escritores deben flexibilizar la escritura o eso sería perpetuar el antiintelectualismo?
—No. Creo que al escritor hay que darle toda la libertad para escribir. Habrá siempre escritores más barrocos y más floridos, y otros menos y más concisos o más expansivos. Ahí están desde la necesidad creativa del escritor hasta los gustos estéticos de los lectores.
 
Va a ser incorporado como miembro de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española. ¿De qué manera esta incorporación amplía las relaciones culturales y literarias entre Puerto Rico y Cuba?
—Todo lo que pueda hacer en una relación estrecha entre Cuba y Puerto Rico para que esto funcione de la manera normal es bienvenido. Durante 60 años han tenido que vencer una distancia que se ha impuesto por cuestiones políticas. Creo que los países pueden tener malas relaciones culturales, porque les da la gana o porque no se entienden; pero, si tienen un origen cultural tan cercano, como el de Cuba y Puerto Rico, es una pena que no haya podido funcionar de manera diáfana. Además, este reconocimiento es doblemente honorífico, porque en Cuba no soy miembro de la academia. Mis colegas no me han considerado con méritos suficientes.

¿Cree que esta mención pueda ponerlo en el radar de la Academia en Cuba?
—Eso depende de los académicos cubanos.