Columna de Mariliana Torres: Un falso amor
Coincido con el periodista español José Antonio Guardiola en que los periodistas fallamos cuando no sabemos convertir en interesante lo importante. Lo leemos…
Por Mariliana Torres @MarilianaTorres
Coincido con el periodista español José Antonio Guardiola en que los periodistas fallamos cuando no sabemos convertir en interesante lo importante. Lo leemos, lo escuchamos y lo vemos todos los días: un hecho noticioso trascendental se diluye y se convierte en algo anodino o insípido. Nuevamente me vino a la mente ese choque de ideas y conceptos al escuchar la noticia indignante del padre que presuntamente envenenó a sus niñas gemelas. No podemos olvidarnos así de fácil de esa historia. Si bien Antonio Vázquez se entregó a las autoridades por miedo a que lo lincharan y por convencimiento de su madre, resulta aterrador que no se destaque la falta de valores y arrepentimiento del hombre al no poder dirimir entre su deber como padre y la salida rápida de una responsabilidad que es de por vida. Además, me parece sustancial que la audiencia se entere de algunos detalles de los hechos que trascienden de este penoso caso, pero qué tal si destacamos el miedo y el terror que decenas de mujeres, junto con sus hijos, viven a diario al tener a su lado a un macho violento que solo encuentra el placer en la violencia contra su propia familia.
El maltrato de menores y de la mujer en nuestra sociedad debe pasar de ser un asunto silente a una denuncia constante para que puedan tener efecto las campañas y marchas que realizan responsablemente decenas de organizaciones. ¿Por qué la madre de las menores Lary Mar de Jesús no pudo identificar a tiempo el patrón de maltrato a la que era sometida ella y sus niñas? Ella balbuceó a la prensa que por miedo. Pero ¿los vecinos en el residencial Puerto Real en Fajardo no escuchaban o veían situaciones que despertaban sospechas? Probablemente allí impera la ley del silencio, como en otros sectores del país afectados por la violencia y la droga. No se puede callar ni tener miedo. Vivir ignorando la dura realidad del maltrato es proteger al victimario. Y ¿qué hay de las víctimas? Laryaneliz Elizabeth de Jesús de apenas 1 año de edad no sobrevivió, mientras que su hermanita Larayaniz respondió favorablemente al tratamiento médico al que fue sometida en lo que aparenta ser un caso de envenenamiento con insecticida para matar roedores. Por el momento se hablan de cargos de maltrato contra Vázquez en diversos episodios de la corta vida de las gemelas y la relación evidentemente inapropiada y disfuncional de la madre de las niñas con el joven. Ahora bien, ante estos hechos y los tantos que a diario se cubren, ¿qué podemos hacer los periodistas? Está claro que no podemos invadir moradas, pero nuestro teclado, lápiz y lente pueden aportar a la discusión de cuán importante es el activismo en la prevención del maltrato de menores y mujeres. Las causas son meritorias no solo cuando ya el crimen está perpetrado. Tenemos que impulsar la cobertura de la prevención y convertir el mensaje interesante en lo importante, tal como sugiere el periodista español José Antonio Guardiola. Los periodistas, en ocasiones, se quedan solo en los hechos que trascienden en la investigación inicial y se conforman con la versión policial. Se olvidan de que hay que contrastar versiones y que hay que indagar en las causas del hecho para que la noticia también se convierta en promotor de prevención. El periodista que cubre ese tipo de historia desarrolla con el tiempo la malicia para poder identificar los patrones de maltrato y las carencias del ser humano de manera que también puede unirse al reclamo de prevención. La Administración de Vivienda Pública ha salido al paso e informó que coopera con las autoridades para propiciar el esclarecimiento del caso y lanzó un llamamiento a los vecinos del residencial para que denuncien cualquier patrón de maltrato o negligencia. Muy bien. Espero que también la agencia pueda separar fondos para programas deportivos y educativos de manera que las mentes de los jóvenes se mantengan ocupadas. No es fácil observar este caso con objetividad. Para unos será otro caso mas de víctimas y victimarios, pero para los que se suman a la prevención será un texto periodístico valiente que grita cómo un oportunista que destila un falso amor destruyó a la gente que lo quería.


