Columna de Rafael Lenín López: Chaco
Me parece escandaloso que el liderato legislativo haya admitido esta semana que cometió un error en la aprobación de la ley electoral que está en vigor…
Por Rafael Lenín López @LeninPR
Me parece escandaloso que el liderato legislativo haya admitido esta semana que cometió un error en la aprobación de la ley electoral que está en vigor. Resulta que el error tiene el efecto de evitar que ciudadanos competentes y con ansias de promover un cambio en el Gobierno no puedan entrar al campo político electoral.
El error trascendió ante la incapacidad del Dr. José Vargas Vidot de recoger la mitad de los sobre 55,000 endosos que le impone la ley como requisito para figurar en la papeleta de las próximas elecciones como candidato independiente al Senado de Puerto Rico. A él, por ser independiente, se le exige esa cantidad mientras que a un aspirante cualquiera de los partidos tradicionales se les exime del proceso o se les piden algunos 3,000 endosos.
La Legislatura actual “reformó” la ley electoral y entre sus disposiciones impusieron una cuota demasiado alta a cualquier ciudadano que decidiera aspirar a un cargo electivo. Ellos han dicho que la legislación que consideraron era muy densa y que no se percataron de ello. Eso resulta inexplicable e increíble.
Es inverosímil porque es de todos conocido que la clase política predominante se ha protegido para mantenerse en el poder y hacerle la vida imposible a todo aquel que decida entrar al juego electoral que no se adhiera a las filosofías de los partidos principales.
Ahora, en un acto que parece un gran cinismo, los mismos líderes de la mayoría parlamentaria anuncian su empatía con las quejas de los candidatos independientes, particularmente con el alegato del Dr. Vargas Vidot. Incluso han propuesto enmiendas a la ley electoral y apoyan la demanda que ha presentado el presidente de Iniciativa Comunitaria. Esa demanda se ventila mañana en el Tribunal de San Juan.
Muchos líderes del PNP y el PPD hoy respaldan las acciones de Vargas Vidot, pero sus empleados en la Comisión Estatal de Elecciones obstaculizan la entrada de los candidatos independientes a lo que parece ser una gran fraternidad cuya iniciación es a un costo muy alto. Ya en el pasado, durante otros ciclos electorales, aspirantes a ocupar cargos electivos de forma independiente lo han denunciado. Algunos, con mucha lucha, han logrado superar ese filtro y han logrado entrar. Ejemplo de ello son el Partido del Pueblo Trabajador, Rogelio Figueroa y otros. En la década de 1990 recordamos cómo el ambientalista Neftalí García pudo llegar a figurar en la papeleta como candidato independiente a la Legislatura, pero por no contar con los funcionarios necesarios para vigilar sus votos en los colegios de votación no tuvo éxito. Hubo otro caso en los 80 en Cabo Rojo, cuando el entonces alcalde Santos “El Negro” Ortiz logró revalidar a la alcaldía de manera independiente, pero las circunstancias eran distintas, pues él se desafilió del Partido Popular por una lucha con el entonces gobernador Rafael Hernández Colón.
Varga Vidot o Chaco, como le llaman sus allegados, hoy no puede extender su contribución al país desde la Legislatura porque se lo han prohibido. Ante esto el electorado estará expuesto el 8 de noviembre a una papeleta que estará plagada de batatas políticas y de gente cuyo único esfuerzo para llegar ahí ha sido ser politiqueros profesionales. Ninguno rompe noches, con un ejército de anónimos, ayudando a deambulantes y adictos, calladamente, para hacer un trabajo que el Gobierno ha sido incapaz de realizar.
El panorama para remediar el error luce complicado, ya que alterar a estas alturas las reglas de juego que se han impuesto sería injusto para aquellos que desistieron al 30 de diciembre pasado de intentar aspirar a un cargo electivo por los requisitos impuestos. El 30 de diciembre era la fecha límite para presentar cualquier intención de aspirar a un puesto ante la Comisión Estatal de Elecciones.
Hago la salvedad de que el proceso de presentación de endosos, aunque debe modernizarse, lo considero pertinente. Creo que cualquier aspirante debe demostrar algún grado de simpatía de un sector de la ciudadanía con sus ideas antes de que nuestro aparato electoral se active a su favor.
Ya veremos qué deciden los tribunales en el caso de Chaco. Y ya escucharemos a la Comisión Estatal de Elecciones plantear que remediar el error ahora supondría un problema operacional y administrativo para ellos. Ahí tienen razón, pero por la incapacidad que han demostrado en tener un sistema electoral moderno como se requiere en nuestros tiempos.
Solo por hacer el statement, Chaco a lo mejor dejerá considerar irse por write in.
Es más cuesta arriba y seguramente no salga electo, pero la movida supondrá una amenaza para los políticos tradicionales y, por consiguiente, una lección.


