Columna de Mariliana Torres: Virus periodísticos
El enfoque de prevención en todas nuestras notas periodísticas sigue vigente porque ese es el mensaje de la nueva medicina ante tantos problemas económicos que…
Por Mariliana Torres @MarilianaTorres
El enfoque de prevención en todas nuestras notas periodísticas sigue vigente porque ese es el mensaje de la nueva medicina ante tantos problemas económicos que afronta el paciente y la falta de consideración al pobre por parte de la industria farmacéutica y los planes médicos. Por eso, cuando la Organización Mundial de la Salud emite advertencias y alertas por el riesgo que representan determinados virus como el zika, hay que prestar atención. Es importante que los doctores mediáticos utilicen las bondades de los medios de comunicación para educar al paciente y junto a los periodistas informar sin caer en la histeria colectiva. Si se fijan, ahora las noticias de salud tienen un lugar predominante en la crónica diaria de los medios de comunicación debido a la aceptación de las audiencias. Todo aquello que mejore la calidad de vida de las personas es importante y pertinente. No hay que esperar a que surja una epidemia para escribir sobre la enfermedad, sus síntomas y prevención. Hay que recordar que el contenido veraz estará siempre apoyado por la calidad de las fuentes. No podemos convertirnos en el copy and paste de la información.
Ahora, cuando el mundo parece escandalizarse al anunciarse que otro virus vive entre nosotros, decenas de personas se han dedicado a criticar la labor periodística. Es decir, por replicar lo que la máxima autoridad médica, la Organización Mundial de la Salud, informa, señala y recomienda. Tildando de exagerados se dedicaron a minimizar el impacto de lo que hasta hace poco conocíamos como la epidemia del Zika. Para los que nos ha dado dengue y chikunguña es horror de horrores. Nada más pensar en los dolores y el quebranto de salud que hace notar la fragilidad humana es más que suficiente para preocuparse por uno y los suyos. Resultaría una falta de prudencia y profesionalismo escribir sobre una enfermedad sin tener el conocimiento y mucho menos publicar sin consultar con fuentes fiables. Por eso tan pronto se anuncia que un nuevo virus vive entre nosotros es responsabilidad de cada uno de nosotros buscar y rebuscar de qué se trata, informar cómo debemos protegernos y evitar la propagación del mosquito causante de la enfermedad. Aunque, si pensamos bien, no deberíamos escandalizarnos tanto porque vivimos en el trópico, por lo que debería ser común nuestro encuentro con los virus y las plagas.
Pero realmente es preocupante si pensamos en enfrentarnos con más enfermedades mientras las arcas gubernamentales están vacías, una tarjeta de salud que se paga con dinero no recurrente y un sistema de prevención de enfermedades deficiente. Ante tal panorama los periodistas deberíamos contribuir a la promoción de estilos de vida y políticas saludables. Este nuevo enfoque del periodismo médico o de salud propone otros conceptos de manera que no nos quedemos simplemente con el qué y el cómo. La divulgación de información de salud debe contener esos avances que beneficiarían a la persona, datos y consejos para evitar el riesgo de contraer enfermedades, recomendaciones preventivas, como ejercicios y alimentación adecuada, exigir respuestas a las calamidades que enfrenta el paciente para poder obtener servicios de calidad y medicinas e inquirir a las autoridades gubernamentales las políticas públicas en beneficio del pueblo.
El periodista debe ser muy cuidadoso al publicar noticias de salud porque se maneja información muy compleja de manera que la especulación de conceptos puede ocasionar un efecto contrario al de informar y educar. Es indispensable que el comunicador utilice un lenguaje que se pueda comprender debido a que hay que facilitar la comunicación entre el mundo de la ciencia y la sociedad.
Pero, además, es importante que el periodista investigue cuáles son las necesidades e intereses de la audiencia. ¿Qué debemos evitar? Alarmar o fomentar la alarma social, el sensacionalismo al inculcar aspectos morbosos de la información, provocar falsas expectativas, por ejemplo, informar sobre una vacuna que no existe, se debe destacar la recomendación del consumo de fármacos, pues no somos médicos ni publicistas de farmacéuticas, evitar hablar lenguaje médico sin explicación para las masas, confiar en las fuentes, ya que deberíamos siempre contrastar los datos, pues así evitamos desinformar o caer en las manos de los grandes intereses o fraudes científicos tan populares hoy día. Seamos parte del buen periodismo de salud y destaquemos su valor informativo. Informar y educar siempre serán sus roles más sobresalientes.


