Columna de Mariliana Torres: Código de ética en entredicho

Siempre es bueno repasar el Código de Ética del periodismo. Ponerlo en práctica es un deber profesional, pues otorga credibilidad, seriedad y respeto. La falta…

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

26 ene 2016, 11:00 pm 3 min de lectura

Siempre es bueno repasar el Código de Ética del periodismo. Ponerlo en práctica es un deber profesional, pues otorga credibilidad, seriedad y respeto. La falta de autocontrol de los periodistas y los medios de comunicación puede ser ocasional. Todos podemos fallar en algún momento. Si el periodista o el medio de comunicación lleva a cabo una práctica que desmerece los valores del periodismo o transgrede la ética, es importante pedir disculpas cuanto antes y enmendar el error.

Los medios de comunicación luchan por colocarse en las primeras posiciones de los índices de audiencias. Las audiencias son ahora mas retantes y exigentes, pero lo peor que le puede ocurrir a un medio de comunicación es recurrir a medios ilícitos para conseguir información o exclusivas que en nada aportan a resolver situaciones o que sencillamente no son pertinentes. El problema de dichas prácticas es que se pierde credibilidad y respeto ante el público. El periodista es superviviente en la profesión por su credibilidad. Lamentablemente, pagamos todos por los errores de otros debido a que el público generaliza en la mayoría de las ocasiones. Si usted lee los comentarios en las redes sociales, notará que la crítica salpica a todos. Me parece que es hora de que el público lector también entienda que no se puede generalizar. Hay que saber diferenciar el periodismo serio del llamado seudoperiodismo.

En los pasados días la prensa en general fue acribillada cuando salió a la luz pública el video donde se observaba al licenciado Fermín Arraiza trasladando a su esposa herida a una patrulla de la policía. Se escribió y se dijo de todo. Todo el que criticó se convirtió en especialista de escenas, médico, trabajador social, abogado y juez. El video se convirtió en un escándalo y los comentarios rayaron en el irrespeto para la prensa, la víctima y su familia. ¿Cuál es la necesidad de la crítica desinformada? Estoy completamente de acuerdo en que el video no es pertinente, no ayuda a resolver el crimen y mucho menos aporta al contenido periodístico de esa triste historia. Las imágenes transgreden la ética periodística por mostrar la presencia de una menor. Esto es un claro ejemplo de que en periodismo no todo vale. ¿Qué podemos hacer para evitar ese tipo de publicación? Mientras en las redes sociales continúe la publicación desmesurada de imágenes inescrupulosas, vamos a seguir teniendo el problema de la competencia por prevalecer. De seguro si el video no lo publicaba un medio de comunicación tradicional, saldría en las redes sociales a través de un seguidor. Es necesario saber decir basta. No hay justificación.

¿Podemos autorregularnos? La ética periodística no es cuestión de aprenderla en los salones de la universidad y luego olvidarla.  Para que sea eficaz hay que dar a conocer los límites de la libertad de expresión y de prensa. Las organizaciones de prensa han sido eficaces en debatir estos temas, pero se debe ser más activo en la supervisión del seguimiento del Código de Ética existente. Nuestro compromiso y el más importante es buscar la verdad y respetarla. Para poder conseguirla se requiere profesionalismo, investigación, fuentes de información con credibilidad, pero sobre todo que el periodista respete el derecho de las personas a su intimidad. Las intromisiones a la vida privada y al dolor de los demás se justifican cuando existe un legítimo interés público. Cuando se cubren escenas de dolor, hay que respetar la aflicción de los involucrados y no se debe especular sobre las causas sin tener las pruebas feacientes y contrastarlas. A nadie le gustaría que en medio de la angustia de perder a un ser querido le estén preguntando asuntos de intimidad. La supervivencia del periodista dependerá de su responsabilidad ética. Mientras tanto, los medios de comunicación deben permanecer vigilantes y asumir también su responsabilidad como herramientas de educación de la sociedad.