Columna de Mariliana Torres: Tenemos ganas de preguntar
Luego de las preguntas esperamos respuestas. Tenemos ganas de escucharlas. Tenemos ganas de identificar líderes honestos y eficientes. Tenemos ganas de…
Por Mariliana Torres @MarilianaTorres
Luego de las preguntas esperamos respuestas. Tenemos ganas de escucharlas. Tenemos ganas de identificar líderes honestos y eficientes. Tenemos ganas de presenciar conferencias de prensa inteligentes e íntegras. Es que todos tenemos derecho de saber qué está haciendo el gobierno con nuestro dinero. Exigimos respuestas claras pero sobre todo sinceras. Necesitamos líderes y no personas en el poder que repudiemos por sus decisiones en detrimento del pueblo.
Tal como la prensa lo pronosticó el gobernante se marcha este año pero vendrá otro que necesitamos que conteste preguntas. No todos los líderes políticos son culpables del entuerto financiero que arropa el país, pero negarse a contestar preguntas los hace partícipes del esquema. Durante este año eleccionario todos querrán aparecer en la prensa aprovechemos el momentum para incoar preguntas que ayuden a exteriorizar la verdadera capacidad administrativa del precandidato.
La prensa ha sido incisiva en ciertos temas pero en ocasiones ha fallado en insistir las contestaciones necesarias que involucran el temido tema finaciero. La situación crítica financiera en la que se encuentra el país no es un asunto liviano ni nuevo pero tal parece que estuvieramos acostumbrados a que por arte de magia apareciera el dinero. En esta ocasión las arcas dijeron basta y ahora son pocos los afortunados que tienen trabajo o que han recibido lo que por derecho le corresponde: el reintegro.
Este año eleccionario es tiempo de retos periodísticos. Son indispensables las investigaciones profundas para poder descubrir lo oculto y ayudar a los votantes a escoger sabiamente quienes administrarán el erario. No se trata de perseguir ni buscar titulares superficiales, mas bien trabajemos para ejercer el cuarto poder como corresponde basado en hechos probados que rescaten la tan ansiada verdad.
El impacto de las elecciones del 8 de noviembre debería ser magistral y enviar un mensaje contundente de respeto. No se puede seguir legislando de espaldas de los votantes y negar retribuirle lo que el contribuyente pagó en exceso. Se escucharán ofertas y promesas, sin embargo, es allí donde la prensa en su cometido fiscalizador deberá exigir con ímpetu una respuesta detallada a la pregunta de: ¿qué y cómo lo haría? Esa es la pregunta que menos contestan los que ansían el poder. En realidad ninguno sabe la contestación o no se quieren involucrar en contestaciones que le perseguirán todo el cuatrienio.
El pueblo digno debe ponerse de pie y exigir con vehemencia una clase dirigente del país digna. Que respire honradez y que no juegue con el dinero del pueblo. Exijamos respuestas que puedan explicar como trabajarán la inestabilidad institucional ante una nueva realidad. Es necesario el consenso para que Puerto Rico pueda salir adelante. Las imposiciones limitan la democracia y alteran los pueblos. Las reacciones verbales que busca la prensa también deberían dirigirse hacia los constituyentes que seguramente podrían contestar que esperan para mejorar su terruño.
Tenemos una realidad social complicada. Los políticos no pueden arreglarlo todo pero si tienen el poder de identificar medidas que mejoren la calidad de vida del puertorriqueño. Así como identifican los fondos para pagar asesores de igual manera deberían establecer los mecanismos para revertir el ultraje económico. Ya es hora de que los políticos sean honestos consigo mismos y si saben que no son capaces para liderar un proyecto de país se retiren y no aspiren.
¿Sería muy osado soñar con un líder articulado que traiga un escenario diferente, que conteste cada una de las preguntas de la prensa, que no se esconda pero que sobre todas las cosas sea sincero con el espejo que refleja su imagen? ¿Sabrá que si le niega contestaciones a la prensa también le está rechazando las respuestas a sus hijos?


