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title: "Columna de Yolanda Rosaly: Antes y después del ‘huevo universal’"
description: "Siempre tuve el temor de que esto ocurriera… Cada vez que veía un concurso de belleza y llegaba el momento de mencionar a las finalistas y la ganadora pensaba…"
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section: "Noticias"
author: "Yolanda Rosaly @YolandaRosaly"
author_url: "https://www.metro.pr/autor/yolanda-rosaly-yolandarosaly"
published: "2015-12-24T03:00:00.000Z"
updated: "2022-02-18T22:07:05.211Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
language: "es"
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# Columna de Yolanda Rosaly: Antes y después del ‘huevo universal’

_Siempre tuve el temor de que esto ocurriera… Cada vez que veía un concurso de belleza y llegaba el momento de mencionar a las finalistas y la ganadora pensaba…_

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly · Noticias · 2015-12-24T03:00:00.000Z

Siempre tuve el temor de que esto ocurriera… Cada vez que veía un concurso de belleza y llegaba el momento de mencionar a las finalistas y la ganadora pensaba: “¿Estará claro el animador de cómo mencionarlas? ¿Se equivocará? ¿Lo dirá al revés?” ¡Y pasó! Y lo peor fue que ocurrió en el más reconocido e importante en el mundo occidental. El sólo imaginarlo sonaba desastroso. ¡Pero el verlo fue mucho peor!

Y, si para los televidentes pareció entre una pesadilla y una broma el error cometido por el animador Steve Harvey, imagino lo que habrá sido para esas dos pobres muchachas. Bueno, aunque al final no tendrán nada de ‘pobres’ pues, entre la corona de una y la fama de la otra, tienen un buen futuro asegurado. No obstante, estoy segura que, ni Miss Colombia (Ariadna Gutiérrez) hubiese querido obtener notoriedad mundial de esta forma, ni Miss Filipinas (Pia Wurtzbach) añoraba ganar una corona tan importante tan erráticamente.

El ‘huevo’ fue como sacado de una comedia y hasta nos hizo recordar, de alguna manera, la película ‘Miss Congeniality’ en la que, aunque por razones diferentes, la reina electa fue despojada de su corona. ¡Imagínese que Miss Colombia se  hubiese negado a quitársela! Gracias a Dios, la joven parece ser muy inteligente, sosegada y educada dando cátedra de ecuanimidad y madurez en un momento tan y tan embarazoso. Sin dudas, será difícil que en lo que le reste de vida pase por una situación que le produzca mayor malestar que este.

Pero si así se sintió la representante de Colombia, imagino lo que habrá sido para todo un país y sus millones de habitantes quienes, en minutos, pasaron de la euforia de supuestamente haber ganado el título de Miss Universo por segundo año consecutivo, a la frustración de que todo había sido un error. Sencillamente desconcertante e injusto.

Pero así pasó. ¿Pero, por qué? La selección de animadores es esencial. Y lo vemos en muchos de estos concursos incluyendo los locales, que no han llegado al terror de pasar por un momento como este, pero donde a menudo observamos anfitriones desorientados (as), sin conocimiento de cómo se manejan los certámenes de belleza, inseguros (as) y quienes terminan desluciendo el evento. Y, muchas veces todo esto ocurre (en el caso de los concursos locales) por verse en la obligación de contratar a un talento del canal por donde se transmite la competencia o porque la ‘personalidad’ está de moda o, peor aún, porque “no sale tan caro (a) contratarlo (a)”. Y, amigos, le hablo por propio y personal conocimiento pues no me lo han contado… Lo he escuchado. Y, que conste, no estoy hablando de tiempos recientes, sino de los años 80 para acá…

Dicho sea de paso, Steve Harvey reconfirmó que no tenía idea ni de donde estaba parado cuando, al tratar de resarcir su error, difundió un mensaje en Twitter en el que escribió incorrectamente los nombres de los dos países involucrados en su imperdonable confusión: “Mis Columbia” y “Miss Philippians”. ¡Qué barbaridad! Y, por otro lado, ¿habrá quien vuelva a contratarlo como animador? Pues quién sabe si muchos productores piensen que, después de esto, la presencia de Harvey en algún evento lo convierta en uno taquillero… Habrá que ver…

Por otro lado, ¿por qué no utilizar a aquellos que siempre han demostrado capacidad, dominio de escena, del tema, del ambiente que rodea estos concursos y repetir su presencia año tras año como pasada con Luis Vigoreaux (que en paz descanse)? ¿O, en el caso de Miss Universo, Bob Barker quien estuvo del 1967 hasta el 1987 animando el certamen de forma impecable? Sin dudas, jamás nadie ha podido llenar los zapatos de estos dos legendarios anfitriones.

Ser animador, conductor, maestro de ceremonias o como quiera llamarle, es un trabajo para el que se requiere talento, experiencia, inteligencia y otras muchas cualidades que no todos poseen. Para realizar esta labor satisfactoriamente no tan sólo se necesita tener una cara bonita, una buena voz o estar ‘de moda’. O, peor aún, ser amigo (a) del organizador o tener una tarifa barata. Porque, así mismo va a terminar siendo el evento…

Así las cosas, de lo que estoy segura es que la historia de este concurso se escribirá antes y después de este huevo universal.

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