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title: "Columna de Hiram Guadalupe: Maleantes de cuello blanco"
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section: "Noticias"
author: "Hiram Guadalupe @hiramgp"
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published: "2015-12-07T03:00:00.000Z"
updated: "2022-02-19T00:25:45.357Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
language: "es"
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# Columna de Hiram Guadalupe: Maleantes de cuello blanco

_La gran farsa de los últimos días ha sido escuchar a líderes políticos expresar con asombro su alegado desconocimiento por los señalamientos de corrupción que…_

Por Hiram Guadalupe @hiramgp · Noticias · 2015-12-07T03:00:00.000Z

La gran farsa de los últimos días ha sido escuchar a líderes políticos expresar con asombro su alegado desconocimiento por los señalamientos de corrupción que han caído sobre los hombros de algunos de sus amigos, colaboradores y hasta parientes cercanos.

Esa simulada sorpresa repiquetea con desentonos ante la indignación popular que desata el sabernos, una vez más, atrapados por una oleada de maleantes de cuello blanco que, a cuesta de sus relaciones con figuras políticas, desangran las arcas del Estado con contratos leoninos que, legales o no, se obtienen como recompensa a su fidelidad partidista.

Bien lo señaló el director del Buró de Investigaciones Federal en Puerto Rico, Carlos Cases, al catalogar a los implicados en el más reciente caso de corrupción política que se ventila en la isla como “parásitos y garrapatas”.

Ante esto, la excusa que varios líderes del oficialista Partido Popular Democrático (PPD) han ofrecido al país, invocando ignorar los traqueteos de millonarios contratos y nombramientos a cargos públicos concedidos a coagentes de sus campañas proselitistas, es una afrenta a la confianza que la ciudadanía aún apuesta al ejercicio gubernamental.

¿Podrá alguien, con un mínimo grado de sensatez, creer que el gobernador Alejandro García Padilla y el presidente de la Cámara de Representantes, Jaime Perelló, estaban ajenos a las actuaciones de sus colaboradores de campaña para obtener contratos, realizar nombramientos a puestos clave y hasta provocar despidos de funcionarios por ser simplemente del partido de oposición?

La respuesta es que no. Una lectura al pliego de acusaciones emitido por los federales esta semana muestra con claridad el esquema bajo el que operan algunas personas que, como resultado de su actividad en el ejercicio de recaudar dineros para los políticos, se creen lo suficientemente poderosos para manejar los entresijos del poder gubernamental.

Decidir quién se nombra en tal o cual agencia y en qué puesto habrá de estar para favorecer la otorgación de los contratos que resarcirán la participación de fulano y zutano en las actividades de recolección de fondos de campañas electorales es, más que bochornoso, infame y despreciable.

En tanto, la réplica de los funcionarios del gobierno a las acusaciones federales no puede ser simple ni escurridiza como ha sido. No podemos desatender un asunto grave como la corrupción política con liviandad.

En ese sentido, son penosas y despreciables las declaraciones del gobernador y el presidente cameral al aparentar estar indemnes a las actividades de sus amigos. La construcción de sus discursos son una muestra de la fútil apuesta que hacen concibiendo sus posiciones políticas como escudo salvador de acusaciones.

La clase política que atesta desde la trastienda las filas de los dos partidos que han gobernado el país por más de medio siglo son, en su inmensa mayoría, una plaga. Esa casta ha construido la idea de que la participación en procesos electorales es la vía más certera para alcanzar el lucro personal y agenciarse espacios de poder.

Atrás queda el compromiso con la ciudadanía  y el bienestar del país como objetivo de la actividad política y gubernamental. Atrás han quedado también las consideraciones éticas que deben regir a los regentes del gobierno y sus funcionarios a todos los niveles.

Lo más triste es que las noticias de corrupción política develan cómo ese juego de poder ha ido ensartándose en la cultura partidista del país, al extremo de ser concebida por muchos como actos “normales” y ordinarios. “Todo el mundo lo hace”, nos dicen por doquier.

Y es cierto. Todo el que se arrima a las estructuras partidistas tradicionales sabe quiénes son los arquitectos de las recaudaciones financieras y conocen el costo que tiene acercarse a ellos y ellas a pedir ayuda para orquestar sus campañas.

Nadie puede llamarse a engaño. Los implicados en estos esquemas son muchos más que los hasta ahora señalados. Son, en síntesis, una casta de títeres que ha secuestrado a los partidos y lo peor es que su rol está cobijado por una ley electoral que propicia el inversionismo como normativa del electoralismo.

_**Te invitamos a leer estas notas:**_

1. “[El Gangster” celebra graduación de su hija](http://www.metro.pr/entretener/el-gangster-celebra-graduacion-de-su-hija/pGXolf%21PAby3kCvfZgMU/)
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