Columna de Melissa Santos: Un mamífero censurado

Hace unas semanas se censuró el mural realizado por el colectivo Moriviví, el cual mostraba los senos y la vulva de una mujer. Tal hecho demuestra las…

Por Melissa Santos

15 nov 2015, 11:00 pm 4 min de lectura

Hace unas semanas se censuró el mural realizado por el colectivo Moriviví, el cual mostraba los senos y la vulva de una mujer. Tal hecho demuestra las agresiones que sufrimos las mujeres que decidimos tomar control de nuestro cuerpo. Un grupo de madres junto a esta servidora realizamos una tetada frente al mural como crítica a los prejuicios que vivimos a diario. ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver el amamantar con la censura del mural? Primeramente, como madres lactantes somos objetos de críticas de muchas personas que nos miran con prejuicios y hasta nos tildan de inmorales por amamantar en público. Es por esto que la censura del mural, el cual fue creado para concienciar sobre la erradicación de la violencia contra las mujeres, así como los prejuicios sobre el amamantamiento en público representa una agresión hacia las mujeres, su cuerpo y su naturaleza.

Como madre lactante he vivido momentos donde han invadido mi espacio y el de mis hijos solo por lactar en público. Me encontraba en la fila de un restaurante de sándwiches en un centro comercial del país y mi hijo estaba dentro del cargador amamantando y una señora se me acerca agarra la capucha que trae el cargador tapa al nene con la misma y me dice: “así es que tiene que estar, tapado”. Mi reacción de “shock” fue tal que ni una palabra pude decir, me sentí agredida y juzgada por hacer lo correcto, por usar mis senos para lo que son, para amamantar. No fue necesario que dijera palabra alguna porque la señora que estaba detrás de nosotros salió en nuestra defensa y le contesta a la señora: “ella no tiene porque taparse solo alimenta a su hijo es una falta de respeto lo que acaba de hacer”. Yo asombrada aún, pues de estar tranquila alimentando a mi hijo y pensando qué ordenar pase a estar en un momento de tensión y miedo de que se enredaran a pelear o discutir aquellas dos mujeres. No había ni hay ninguna necesidad de molestar e invadir el espacio de una mujer que ha tomado una decisión respecto a su cuerpo.  A pesar de que existen leyes que nos protegen como madres lactantes al igual que protegen a las mujeres de la violencia no estamos exentas de que se nos violen nuestros derechos. El machismo que permea en nuestro país es peligroso y alarmante. El mismo quiere dictar como deben o no las mujeres ser y hasta vestir. El cuerpo de la mujer es censurado si no se utiliza con el propósito de vender x o y producto. Coincido totalmente con la Dra. Mónica Serrano, psicóloga perinatal y autora del blog Psicología Infantil y Crianza con Apego, quien dice: “La sexualidad como parte inherente de la mujer y como proceso natural se silencia, se niega y se sitúa en un plano “masculinizado”, al servicio de las necesidades del hombre”. Es increíble que aún en estos tiempos el cuerpo de la mujer tenga que estar al servicio del hombre y las campañas publicitarias, pero no dominado por las decisiones de quienes los poseen, las mujeres.

Este colectivo de mujeres, Moriviví, se esforzó bajo lluvia, sol y sereno para realizar el mural donde el desgaste físico, las madrugadas y trasnochadas fueron el condimento principal del logro de una obra de arte que presenta lo que realmente somos un cuerpo perfectamente imperfecto. Así como fue censurado esta obra de arte somos censuradas las mujeres que decidimos amamantar en público porque ninguna de las dos vendemos ningún producto, solo somos entes de conciencia en un mundo donde lo que no produce dinero se censura. La doble moral donde está permitido la desnudez y utilización del cuerpo femenino para vender pero no para amamantar. Como mamíferos que somos me parece inaceptable que nos veamos en situaciones como la que viví y he vivido. Como mujeres y madres no tenemos porque sentirnos incomodas al querer alimentar a nuestras crías en el lugar donde estemos. Es hora de aceptar de una vez y por todas que somos mamíferos que esa es nuestra naturaleza y que nadie podrá cambiarla. No hay necesidad de que pasemos por estas experiencias que solo añaden presión y frustración a la maternidad que de por sí sola es bastante intensa. Me reitero una y otra vez nos queda mucho porqué luchar…