Columna de Mariliana Torres: El reto de la cobertura electoral

Son las cinco y treinta de la mañana. Ni siquiera he tomado café y ya estoy indagando qué sucedió en el mundo mientras dormía. Rebusco y rebusco cuanto…

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

13 oct 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

Son las cinco y treinta de la mañana. Ni siquiera he tomado café y ya estoy indagando qué sucedió en el mundo mientras dormía. Rebusco y rebusco cuanto recoveco hay y antes de que llegue el chico del periódico ya sé todo lo que ha pasado. Ese es el diario vivir del periodista que antes no salía a trabajar sin leer el periódico y ahora es sin revisar las redes sociales. Adictos ya a esta tarea como parte del proceso de informar y buscando todos los ángulos nos acercamos a una de las fechas más dinámicas en términos de cobertura: las elecciones.

A dos meses de que comience el año eleccionario los periodistas enfrentarán nuevos desafíos para poder comunicar adecuadamente su mensaje. En estas fechas no es erróneo pensar que ya deberían tener en marcha el plan preeleccionario, pues no será la misma cubierta de 2011. Será distinta por las plataformas tecnológicas creadas para llegar a los votantes el 8 de noviembre de 2016. Es un enfrentamiento que librarán no solo los candidatos, sino también los medios de comunicación para tratar de ir a la par con la información que surgirá en las redes sociales.

Hasta ahora ningún medio de comunicación ha podido lograr la inmediatez de las redes sociales, por lo que será un escollo para los periodistas de prensa electrónica, que han tenido que recurrir a los multimedia para no quedarse atrás en la información. Cuando el periodista, por ejemplo, de televisión ofrece una información al público ya hace mucho tiempo que la gente lo supo a través de las redes. Ni siquiera las grandes cadenas con infraestructura y presupuestos millonarios han podido establecer una plataforma en directo más rápida que las redes sociales. Así que, al percatarnos de que las redes serán potagonistas en la cobertura y que, por ende, serán utilizadas como piedra angular, es necesario reenfocar los detalles de esta.

Sin embargo, es importante destacar que las redes sociales serán utilizadas con igual intensidad durante la férrea campaña. Lo que sucede en ese caso es que hasta el momento no ha trascendido que una red social haya hecho ganar a un candidato. Por el contrario, han contribuido a la decaída. Las redes pueden lanzar un balón contra un candidato y ocasionar desestabilización y crisis, pero de allí a aumentar los índices de votantes a su favor hay un largo trecho. Más bien los candidatos prefieren tener presencia, acercamiento con sus seguidores y que le sirva para valorar su imagen.

Como las redes sociales ya están empezando a dejar de ser novedad, porque ya forman parte de nuestro diario vivir como comunicadores, ahora los medios de comunicación tienen que esforzarse por encontrar contenidos que sostengan ese escenario tecnológico. Necesitamos convergencia de plataformas para que el electorado pueda procesar la información y recibir la mayor cantidad de datos posibles. De nada servirá que un periodista solo opte por una cobertura a través de una plataforma. La población a la que quiere llegar se reduce, y el votante tiene el derecho de mantenerse informado. La próxima cobertura electoral será un aprendizaje tecnológico para todos. Se generarán nuevos conceptos de informar partiendo de la inmediatez. El espectador estará presto a cambiar la manera de consumir las noticias, aprenderá a interactuar y observará las infinitas posibilidades que tienen las redes sociales como medio de comunicación. Interesantemente, pocos seguirán la cobertura por televisión tradicional, porque la mayoría utilizará sus móviles inteligentes para buscar todo tipo de contenido. El reto del político es lograr que ese contenido sea a su favor, mostrándolo más humano y no embriagado de poder.