Columna de Melissa Santos: El reto de amamantar a tu bebe
El amamantar a un bebé a pesar de ser natural, fisiológico e instintivo trae sus retos y es vital educarse. Es por esto, que en la mayoría de los casos, para…
Por Melissa Santos
El amamantar a un bebé a pesar de ser natural, fisiológico e instintivo trae sus retos y es vital educarse. Es por esto, que en la mayoría de los casos, para lograr el éxito es necesario tener apoyo de expertos en el tema. Al iniciar la lactancia es importante que el bebé se agarre bien de la teta para que así se alimente y a su vez se establezca la producción de leche.
Es casi una norma que las madres primerizas tengan muchas dudas al iniciar la lactancia materna. Esto ocurre porque el/la bebé llora mucho, quiere estar pegado todo el tiempo, piensan que no están produciendo leche suficiente para alimentar a su bebé. Estas, entre otras preocupaciones, suelen ser frecuentes y repetitivas en las madres.
¿Por qué ocurre este fenómeno constantemente? Pienso que no hemos estado expuestas a ver a muchas madres lactando e incluso diría con certeza que la gran mayoría de nosotras no tenemos ningún recuerdo de una mujer amamantando durante nuestra niñez. En cambio estamos acostumbradas a ver a las madres alimentando a sus bebés con formula (botella) y muy pendientes de las onzas. Siendo esta una de las principales preocupaciones de las madres: la cantidad de leche que toman los bebés. Al dar el pecho no podemos contabilizar cuanta cantidad de leche ingirió el bebé.
Es aquí cuando automáticamente si el bebé llora es que se queda con hambre, es que mi leche no lo llena, es que no produzco suficiente leche. Es como si todas estas señales fueran indicativas de que nuestro cuerpo, perfectamente diseñado para amamantar, esta defectuoso. Aquí es donde la persona educada y especializada en el tema entra en el juego para brindar el apoyo y aclarar las dudas.
Muchas veces las madres tenemos dudas que pudieran parecer bobas o sin fundamento. Pero las mismas pudieran ser ser así para aquel que conoce la respuesta, mas no así para las madres que genuinamente preguntan. Este tema del apoyo durante el proceso de lactancia para mí es muy importante porque tristemente hay expertos en estos temas con muy poco sentido de sensibilidad, tacto o empatía ante las preocupaciones validas de las madres lactantes.
Como profesionales deben tener mucho cuidado al tratar, explicar y hasta responder las dudas que pudieran surgirle a las madres lactantes. Durante el mes pasado escuché dos historias muy tristes de madres que buscaron ayuda y se les trató de manera insensible diciéndoles de entrada: “pero ¿tú quieres lactar o no quieres lactar?”, “tu preocupación no tiene fundamento”. Comentarios fuertes para una persona que solo quiere que le hagan sentir capaz de lograrlo.
Pasé por la experiencia de tener muchas dificultades mientras amamante a mi hija, Anayah. Estuve mucho tiempo tratando de que Anayah se agarrara bien a la teta, pezones lacerados (bueno, realmente cortados), utilicé suplementador (un tubo nasogástrico que se pone un lado en una botella con leche y el otro pegado de la teta). Comentarios como los antes mencionados me hacían sentir idiota, boba e incluso incapaz de lograrlo. Llegué a pensar que era una “anormal” que no lograba hacer correctamente lo que otras hacían, lo que por naturaleza se suponía hiciera bien.
Es por esto que siempre insto a cada madre a educarse sobre el tema y a no tener miedo de preguntar. A veces la respuesta a esa duda o preocupación puede ser el escalón que faltaba subir para lograr una lactancia exitosa. Porque la lactancia a pesar de ser natural e instintivo requiere de aprendizaje. En mi caso el apoyo del Dr. Mario Ramírez y de mi esposo fueron la pieza clave para no rendirme y tratarlo hasta lograrlo.
El conocimiento te da poder, pero si no sabes transmitirlo puedes destruir en vez de construir. Por tanto, como profesionales, madres lactantes con experiencia o como persona solidaria ante la preocupación de otra madre lactante, es meritorio tener sensibilidad, tacto y empatía. Animarle a creer y confiar en el poder que por naturaleza tiene de producir leche. Porque esto puede ser un factor determinante para esa madre (que se siente sola, que desconoce y más que nada que le preocupa la alimentación de su hijo) rendirse o continuar amamantando a su bebé.


