Mujer cambia el salón de clases por la artesanía
Tras 17 años dedicadas al magisterio, una inesperada experiencia, hizo que cambiara la enseñanza por el trabajo artesanal. María González descubrió el arte de…
Tras 17 años dedicadas al magisterio, una inesperada experiencia, hizo que cambiara la enseñanza por el trabajo artesanal. María González descubrió el arte de crear productos para el cuidado de la piel cuando quiso distraerse al experimentar un aborto no deseado.
“Eso me movió a buscar algo para hacer para distraer mi mente y superar esa pérdida. Y entonces, es que comienzo a elaborar jabones y demás como un hobbie y me certifico como artesana”, explicó González, quien hoy inaugura su negocio en Bayamón.
Mientras aprendía nuevas técnicas y experimentaba con la materia prima de sus productos, González participó de actividades y ferias artesanales en el tiempo libre que le permitía su jornada como maestra. De esas exposiciones fue que se le abrió el camino para ver sus creaciones como posibilidad para un negocio propio.
“Llegó el momento en que yo sentía que tenia dos trabajos full-time porque yo salía de la escuela y, pues en mi propia casa seguía trabajando”, relató la ahora artesana que tomó de decisión de reinventarse y “redirigir mi vida personal en otra dirección”.
Pero González no tan solo cambió su profesión en el 2013, sino que también evolucionó su manera de confeccionar sus productos, pues llegó un momento en que cambió los materiales químicos por los naturales y los orgánicos para el mejor beneficio de la piel.
“Doy con el Centro para Puerto Rico con el Programa de Formación Empresarial para la Mujer, que ellos ofrecen para uno desarrollar las destrezas en el campo del empresarismo y eso me ayudó a darle formalidad a lo que yo ya había comenzado”, detalló al tiempo que reconoció que fue esta experiencia la que le ayudó a dar el “paso” para abrir su propio negocio llamado Taí, jabones y velas.
Algunas de las próximas metas de González es poder expandir aún más su negocio y poder tener la capacidad de mercado para poder contratar empleados para que la ayuden con la producción y para “ayudar a la actividad económica del País”, detalló.
Actualmente la artesana dedica tres ocasiones de su semana para generar alrededor de 400 jabones semanales, de 50 a 60 lociones, 150 ungüentos entre otros productos tales como exfoliantes, bálsamos para los labios, velas a base de soja y aceites aromáticos. Para generar las cantidades necesarias para sus ventas, algunos productos necesitan de tres a cuatro semanas de preparación, ya que conlleva un proceso particular.
Con relación a los aromas y materia prima, González, indicó que no tiene uno que sea el favorito ya que “cada cliente es diferente”.
Los productos Taí, jabones y velas han sido solicitados durante cuatro años por el spa del Hotel El Conquistador, tres años por el spa del Dorado Beach Hotel, para quienes diseño fragancias exclusivas. También, distribuye sus creaciones al Museo de Arte de Ponce, al Museo de Arte de Puerto Rico, La Chiwinha y en el Museo de la Américas.
“Siento que es un logro alcanzado, que pueda abrir mi local para tener mis productos para la venta”, expresó la empresaria, cuyo negocio abre en la avenida Main en Santa Rosa en Bayamón.
“No fue algo que soñara o algo que pensé. Yo jamás pensé que iba a tener un negocio, porque yo toda la vida pensé que iba a morir con las botas puestas en la sala de clases, pero la vida te enfrenta a unos retos y uno decide si asumirlos o no”, relató González al sentir que la nueva posibilidad la recibió del Centro para Puerto Rico en Río Piedras.
Programa para crear mujeres empresarias
El Programa de Formación Empresarial para la Mujer en el Centro de Puerto Rico Sila María Calderón en Río Piedras, es un programa que provee destrezas para que mujeres desarrollen o fortalezcan sus ideas de negocio.
Las actividades son diseñadas para que se aprenda a través de la practica. Además, se crean redes de comunicación y apoyo con otras empresas para fortalecer cada idea. Igualmente, para participar de estos cursos las participantes tienen que tener una idea clara de lo que desean realizar, deben cumplir con su asistencia frecuente a los talleres y cumplimentar otros requisitos particulares.


