Puertorriqueños son los "nuevos" nómadas de la migración a EE. UU.

“Esta migración es totalmente distinta. La población puertorriqueña se ha convertido en una población nómada que se va a vivir en donde haya trabajo en busca…

Por Karixia Ortiz Serrano

29 sept 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

“Esta migración es totalmente distinta. La población puertorriqueña se ha convertido en una población nómada que se va a vivir en donde haya trabajo en busca de mejorar su calidad de vida”, Edwin Meléndez.

“La población puertorriqueña se ha convertido en una población nómada”, así es como se ha descrito la “nueva” dinámica migratoria de los puertorriqueños hacia Estados Unidos.

El libro Puerto Ricans at the Dawn of the New Millennium muestra los resultados del estudio liderado por el director ejecutivo del Centro de Estudios Puertorriqueños de Hunter College en New York, Edwin Meléndez. Los datos trabajados en el texto, evidencian que la dinámica migratoria actual dista en gran medida de los flujos migratorios en la década de los cincuenta, cuando hubo una ola migratoria producto del colapso económico en la Isla.

La particularidad de esta migración es que da cuenta de las capacidades que desarrollan los puertorriqueños para asumir las situaciones límite y su capacidad de enfrentarlas. Esto aporta una nueva perspectiva con relación a investigaciones pasadas, que identificaban la actitud del migrante boricua, al que le costaba adaptarse su nueva situación de vida.

Los hallazgos se apoyan en el hecho de que el puertorriqueño “nómada” desarrolla la capacidad de enfrentar y mejorar su situación. Igualmente, se identificó una motivación particular por “la necesidad de buscar un asentamiento económico”, adquirir destrezas para encontrar un mejor puesto laboral y su interés por explorar diversos tipos de trabajos. Aunque no se apreció un despunte en la situación económica de este grupo migrante, sí se observó que el progreso es más favorable que la situación de empleados promedio en Estados Unidos. En el grupo femenino estudiado se identificó una mejoría significativa en sus ingresos económicos.

De otro lado, se visualizó un cambio en la preferencia de los estados receptores de los puertorriqueños, pues se han optado por la región sureña, el Oeste y el medio Oeste. No obstante, se vió un aumento significativo de puertorriqueños en los estados deTexas y Florida. Pero, aún así estos nuevos destino no superan en número a la comunidad isleña en los estados del Este.

Un punto importante que descubrió esta investigación es que desmiente la llamada “fuga de cerebros”, pues son menos las personas de 25 año o más los que se van poseyendo un bachillerato o estudios posgraduados, cuando se compara con la fuerza laboral en Puerto Rico. La spersonas con estudios de posgrado representan un 5%, mientras en la Isla representan un 6% en la fuerza laboral. Por otro lado, los que tienen un grado de bachillerato se estiman en un 15% versus el 16% en el ámbito local.  

Cuando el estudio analizó el contexto en que se desarrollan estos movimientos poblacionales, se identificó que una de las motivaciones principales es la crisis económica. “La recesión en Puerto Rico aun continúa, así que este flujo de puertorriqueños hacia Estados Unidos no se va a detener hasta que la situación mejore”, explicó Meléndez. Aunque se aprecia unos cambios que anteriormente no se reflejaban en estudios socioeconómicos y demográficos, continúan viéndose grupos parte de la “sobrerrepresentación de trabajos poco remunerados y entre los pobres”, con “bajas en logros académicos” y con “dificultad de insertarse en la actividad laboral por dificultades con el cuido de los niños/as”.

De otro lado, el planificador urbano consideró que es importante seguirle la pista a estos estudios, pues permitirá profundizar en los retos de los sobre cinco millones de boricuas que viven en suelo norteamericano vis a vis los 3.4 millones residentes en la Isla.