Crucial la emisión de la AAA para pagar $120 M. a contratistas
El reloj corre y la deuda que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) tiene con los contratistas y suplidores sigue aumentando tras la corporación…
Por Sarah Vázquez @SarahFVazquez
El reloj corre y la deuda que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) tiene con los contratistas y suplidores sigue aumentando tras la corporación pública posponer la emisión de $750 millones que busca desde principios de este año.
De acuerdo con el director ejecutivo de la AAA, Alberto Lázaro, la deuda pendiente con contratistas asciende a unos $120 millones. “Hemos estado pagando lo que podemos del fondo operacional, que es de los recaudos de la facturación. En la medida que podamos acceder al mercado le vamos a pagar lo que se debe”, aseguró el funcionario, al tiempo que dijo que la emisión es “crucial” para la corporación pública.
Lázaro precisó que en las pasadas semanas se dieron cambios positivos por lo que espera que próximamente se logre la emisión. “La emisión se pospuso por tres cosas que ya se han logrado. Número uno, la decisión con la Autoridad de Energía Eléctrica tuvo un desenlace positivo. Segundo, el anuncio del plan fiscal del Gobierno, del que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados quedó excluido y eso es positivo para la emisión. Tercero, se renegoció con la EPA (Agencia de Protección Ambiental). Por lo que ahora estamos en el proceso de enmendar los documentos entre esta semana y temprano la otra. Una vez el documento este volveremos al mercado”, detalló el ingeniero.
La negociación con la EPA sobre los proyectos de mejoras capitales representó un ahorro de $183 millones para la corporación pública. Según Lázaro, el acuerdo con la agencia federal está basado en la priorización de proyectos para no desestabilizar las finanzas de la AAA.
Tras el retraso de la emisión de bonos la AAA detuvo varios proyectos que totalizan unos $200 millones y generarían unos cuatro mil empleos.
El pasado 12 de agosto el director ejecutivo viajó a Nueva York para negociar con los inversionistas, pero el proceso quedó pospuestos dado a que la situación económica del país no generó el ambiente propicio para negociar.


