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Si mantener un vehículo es todo un desafío, imagínese cuidar siete. De eso da cátedra el empresario y animador Josué Carrión, conocido como Mr. Cash, quien…
Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz
Si mantener un vehículo es todo un desafío, imagínese cuidar siete. De eso da cátedra el empresario y animador Josué Carrión, conocido como Mr. Cash, quien conversó con Tacómetro sobre sus gustos por los carros y las experiencias más incómodas que ha vivido en sus autos.
¿Cómo es como conductor?
—Me gusta la adrenalina, pero con mucha moderación. Llevo muchos años conduciendo y siempre estoy pendiente de cómo guían las otras personas para evitar accidentes.
¿A qué edad comenzó a guiar?
—A los 16 años. Recuerdo que a esa edad cogí el carro sin permiso y alguien medio borracho se metió en medio y yo del mismo susto salí corriendo. Pero, después de tantos años guiando, la experiencia ha sido muy buena.
¿Ha sido esa la experiencia más incómoda que ha tenido en un vehículo?
—La experiencia más incómoda fue bien reciente cuando estaba con toda la familia en Orlando, Florida, y rumbo a Disney un carro frenó de cantazo y me choca por detrás. Chocamos como cuatro vehículos. Un accidente así uno no se lo espera porque estábamos bien tranquilos. Fue verdaderamente incómodo. Pero, en términos generales, nunca he tenido ningún accidente, más allá de esa vez.
¿Cuál fue su primer carro?
—Mi primer carro fue un Cavalier, que lo quería convertir en la versión top, el Z24, con unos accesorios adicionales para verlo más deportivo. Le puse unos flears alrededor. Siempre que se rompía un flear, porque el carro quedaba bien bajito, me daba manía y lo llevaba a reparar o le hacía remaches para darle más fortaleza. No quería que perdiera el look. Eso fue en superior.
Noto que domina la jerga de autos. ¿Se consideras un fiebrú?
—Fíjate, eso es lo que me queda de aquel tiempo. Antes sí me gustaba estar con el carro “aniquelao”. Al pasar el tiempo me compré una Montero a la que le compré un equipo de música con bazucas.
¿Y luego?
—Cambió la cosa al mercado lujoso con un Lexus LS de 1999, que era uno de los cortes que más me gusta. Después, me compré el Lexus SC 430 convertible y también la guagua Lexus LX 470. Luego, compré el Porsche Carrera S de 2006, que lo vendí. Entre medio adquirí una Ford F150 edición Harley Davidson, que es la que le digo que es de tumbar drones. Esa guagua me encanta porque es bien grandota. Posteriormente, obtuve un Porsche Panamera y, finalmente, un Ferrari 458. En Miami tengo una Escale de Cadillac.
¿Cómo logra llevar una agenda del mantenimiento y cambio de aceite y filtro de todos esos carros?
—Ahora mismo, el Ferrari está en mantenimiento. También tengo personal que prende los vehículos constantemente y los llevamos al taller. Se mantiene una agenda para que se mantengan prendidos. El 430 lo estamos usando como vehículo de cortesía para que no se tranque el motor.
Luego de escalar tantos segmentos y llegar a los autos de lujo, ¿qué viene ahora?
—Honestamente, estoy muy cómodo con lo que tengo. A medida que haya algo en el mercado que me motive, pues sí. Pero ahora mismo no es mi prioridad. Mi prioridad es atender mis negocios. Además, como mis carros prácticamente están saldos, pues no vale la pena estar pensando en otros porque no es necesario.
Después de haber manejado ocho vehículos, ¿cuáles cree que son los atributos más importantes que debe tener un auto?
—Número uno la estabilidad, el rodaje y el caballaje. Que tenga arranque y que sea un vehículo seguro en cuanto a la fuerza y el confort. Obviamente, las comodidades que tenga.

