Para largo el racionamiento pese a lluvias
Aunque las lluvias de los pasados días han ayudado a los embalses, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) no vislumbra cancelar el racionamiento…
Por Sarah Vázquez @SarahFVazquez
Aunque las lluvias de los pasados días han ayudado a los embalses, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) no vislumbra cancelar el racionamiento para Carraízo y La Plata.
Y es que la AAA está tomando en cuenta el hecho de que el país sigue bajo un panorama de sequía, pese a las copiosas lluvias de las pasadas semanas.
De acuerdo con la portavoz de prensa de la AAA, Norma Muñoz, por el momento se pospuso poner en vigor la fase tres del racionamiento para La Plata y se evalúa regresar a la fase uno en Carraízo.
“Para pasar a la fase uno del plan de racionamiento, que es un día sí y uno no con el servicio, Carraízo debería subir a 37.50 metros. Mientras que la Plata tendría que alcanzar los 39 metros. Agraciadamente las lluvias le dieron (a La Plata) casi 60 centímetros entre viernes y sábado lo que aleja la posibilidad de entrar en una fase tres”, detalló Muñoz.
Mientras que para dar por terminado el racionamiento es necesario que Carraízo llegue a 39 metros y La Plata a 41 metros, actualmente se mantienen en 37.18 metros y 37.30 metros, respectivamente.
El plan de interrupciones de servicios comenzó en mayo para los abonados de Carraízo y en junio para los de La Plata. En la sequía del 1994 el periodo de racionamiento fue de mayo a septiembre.
Por otra parte, Muñoz detalló que se continúan programado vuelos para la siembra de nubes. “El viernes y el sábado tuvo vuelos, estuvo haciendo la inyección mayormente para los que se le llama el perímetros de área de interés, que son las cuencas de La Plata, de Cidra y Carraízo”, dijo la portavoz.
Hasta la fecha se han realizado unos 25 vuelos y se han disparado unas 87 véngalas, no obstante aún no se ha podido determinar la efectividad del método. Próximamente, hidrólogos evaluarán la data recopilada por la empresa a cargo de la siembra de nubes para establecer la posible correlación entre las lluvias registradas y los vuelos programados.


