Columna de Mariliana Torres: ¿Periodista o activista?
Llegar al poder o pensar que se tiene poder lleva a la prepotencia. Un rasgo nada agradable en las personas acostumbradas a humillar a los demás y demostrar…
Por Mariliana Torres @MarilianaTorres
Llegar al poder o pensar que se tiene poder lleva a la prepotencia. Un rasgo nada agradable en las personas acostumbradas a humillar a los demás y demostrar con arrogancia su presunta superioridad.
En todas las profesiones nos encontramos con estos seres que tienen excesiva valoración de sí mismos. Quizá cuando pequeños no les llamaron la atención por sus malas crianzas. Entonces, ¿cuál de los dos fue mas prepotente? ¿Jorge Ramos o Donal Trump? ¿Es Jorge Ramos un referente de periodismo? ¿Qué sucedería si Trump gana la candidatura y luego la presidencia?
Harta del tema decidí no dejarlo pasar porque después de todo está ocasionado opinión pública y, sobre todo, publicidad, que son las finalidades de los protagonistas. Empecemos por el flamante precandidato presidencial republicano Donal Trump. Para muchos es el hazme reír, pero, cuidado, porque todo el mundo le está haciendo la campaña y aporta a la publicidad apludiendo sus argumentos. Los primeros que le han seguido el juego han sido precisamente los medios de comunicación que sedientos de información acogen y transmiten cada uno de los ataques verborrágicos de Trump. Nadie lo da por desequilibrado, porque no lo es, simplemente utiliza una técnica de campechano, con ideas mal construidas, amenazas, gritos y fanfarronería para llamar la atención de las personas y los medios de comunicación que lo cubren a diario mientras él vela por sus intereses. Los medios, por su parte, han observado que cada vez que aparece el susodicho suben los índices de audiencia. Como si fuera poco, ahora utiliza al periodista mexicano para subir más sus números y declararse ganador de la reyerta en plena conferencia de prensa.
En tanto, decenas de personas con gran desonocimiento y osadía se atreven a comparar a Ramos con el periodista de mayor credibilidad que ha tenido Ámerica, Walter Cronkite, fallecido en el 2009. Allá en Arizona en la escuela de periodismo y comunicación masiva que lleva su nombre, Walter Cronkite School of Journalism, se enseña a escuchar y respetar al entrevistado, a olvidar la prepotencia e ínfulas de superioridad por sentarse en una silla que solo le hace engordar, se aprende a trabajar en grupo, a prepararse y realizar preguntas inteligentes, a analizar con profundidad, a entender que ante todo que se es periodista y no activista, por lo que los intereses personales deben quedarse en su casa. Un periodista pueda opinar, pero debe tener cuidado de no utilizar el poder que ostenta para convertirse en el protagonista de la noticia o impulsar su causa como activista. El hecho de que el periodista Ramos interrumpiera la conferencia de prensa de Trump es un asunto no trascendental.
En muchas ocasiones las conferencias de prensa terminan como campo minado, y los periodistas esperamos, soportamos y pasamos la página. Ramos dijo que nunca en sus 30 años de carrera lo habían botado de una conferencia de prensa. Debo pensar, entonces, que no ha trabajado en su país, donde cada día es mas difícil cubrir y amenazan periodistas todos los días. Me gustaría que pasara por alguna conferencia local para su disfrute. Recordemos: la imposición de la ley de mordaza; el distanciamiento con sogas entre gobernante y prensa al que nos sometieron como si fuéramos un ganado en la década del 90; la paliza recibida en la huelga de la Telefónica; el día que la escolta del gobernante Pedro Rosselló atropelló a uno de mis compañeros fotoperiodistas; el día de tantos que la entonces gobernadora Sila Calderón llegó dos horas más tarde de lo pautado, y todos nos levantamos y nos marchamos; el día que el actual gobernador Alejandro García Padilla decidió dar una conferencia bajo el sol ardiente de verano en los muelles, sin toldo de protección, con una hora de retraso y dicen las malas lenguas que a sabiendas para que la prensa se agotara y no le hiciera preguntas. Insulto tras insulto y humillación tras humillación, pero no nos quejamos porque son gajes del oficio y tenemos cuero duro.
Así que, mi querido Jorge, es mejor que el caparazón endurezca porque serán más las dolencias que le esperan si Trump gana. Entonces, ¿a quién benefició la actitud prepotente?
Obviamente, a la campaña de Trump que ha demostrado su salida a flote y aprovecha cada instante de publicidad gratuita. Observemos cómo Ramos tratará de continuar haciendo su trabajo, quizá, con menos ruido no sea que su hija pierda el empleo con los Clinton.


