¡Suscríbete gratis a Tacómetro!
Test drive. Tacómetro participó en una prueba de manejo en el Valle de Elqui, Chile, como parte de la entrada del modelo al mercado de América Latina y el Caribe
Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz
El dato 1,000 lb es la capacidad de arrastre de la Tucson en un carretón sin frenos y 1,500 libras en un carretón con frenos.
Perfil de la Hyundai Tucson Esta es la tercera generación de la Hyundai Tucson. La primera fue fabricada en el año 2004. • Exterior. Cuenta con un diseño que fusiona estilo atlético y tecnología avanzada. • Interior. Tiene un espacio apropiado para el viaje con múltiples personas. • Tecnología. La innovación se destaca tanto en sus sistemas de entretenimiento como en sus sistemas de seguridad. • Iluminación. El modelo llega con luces delanteras LED que ofrecen un potente haz de luz blanca. • Colores. Aunque la caja está disponible en once colores, estos están sujetos a la disponibilidad del fabricante en Puerto Rico. • Capota. El modelo cuenta con un techo solar panorámico.
La Serena queda a una hora y quince minutos de Santiago, capital de Chile. Hasta allí viajó Tacómetro para una prueba de manejo con la tercera generación de la Hyundai Tucson, que hace su entrada al mercado de América Latina y el Caribe.
Había pasado menos de un mes desde que se celebraron algunos de los partidos de la Copa América en la ciudad que ubica al norte de Chile. Aún se sentía ese ambiente de fiesta que trae un evento de esa envergadura. Sin embargo, también se sentía el movimiento, esta vez de guaguas con una letra H al frente. Se trataba de más de 20 Hyundai Tucson puestas a disposición de periodistas de este lado del mundo reunidos en el cono sur para probar su desempeño.
La jornada comenzó con una visita al observatorio astronómico de Collowara, a una hora de La Serena. Era de noche, y, aunque en ese momento no pudimos probar el desempeño de las guaguas, al llegar al lugar una paleta de estrellas abrazaban dos Tucson como parte de la presentación oficial del vehículo.
En una parte de la llamada Ruta de las estrellas —destacado por excelentes condiciones climatológicas para la observación del cielo nocturno— pudimos apreciar algunos de los detalles de la caja exterior e interior de la SUV. Fue calentar los motores para el recorrido de más de cinco horas que nos esperaba al día siguiente.
Sobre las cordilleras
El segundo día de la experiencia en Chile comenzó antes de que saliera el sol. Una brisa fría llegaba del océano Pacífico que lamía la playa frente al hospedaje.
Encendidas las guaguas, nos pusimos en marcha hacia el Valle de Elqui. Nos tocó la azul, uno de los colores que, sin duda, llamará mucho la atención de los conductores boricuas.
Una vez ante el volante, no se hiceron esperar los primeros juegos en la cabina. Tocando botones, abriendo el sunroof panorámico, interactuando con el sistema de entretenimiento con pantalla sensible al tacto de ocho pulgadas, las primeras millas del recorrido se fueron en conocer el interior de la SUV.
Fue un recorrido de aproximadamente tres horas, en las que, además de apreciar el paisaje montañoso de la cordillera chilena, pudimos poner a prueba la estabilidad, el frenado en seco y, por supuesto, el desempeño del motor de 2.0 litros de cuatro cilindros e inyección directa que desarrolla hasta 164 caballos de fuerza de la Tucson.
El sendero delineado para la prueba de manejo contaba también con muchas, muchísimas, curvas, lo que funcionó para tantear la firmeza y el agarre de la Tucson en la carretera.
Sin duda, la SUV —que cuenta con aros de 19 pulgadas— respondió muy bien incluso hasta en velocidades altas.
Luego de una breve parada en el Museo Gabriela Mistral —quien recibió el primer Premio Nobel de Literatura de Chile— y en la Pisquería Mistral, la travesía recibió una nota más off-road al cambiar la brea por un camino rocoso.
De inmedianto, la vena empezó a latir ante la posibilidad de hacer que la guagua levantara polvo del suelo. Fue un tramo de unos 15 minutos en los que la Tucson probó que, aunque cuenta con un diseño deslumbrante, se puede dar el lujo de pegarse un poco al fango nítidamente. En ese momento, la suspensión de la guagua fue muy agradable y no se sintió presionada por las piedras en el camino.
Incluso, al atravesar pequeños charcos, el vehículo mantuvo muy buena torsión y ni siquiera patinó. Claro, eran riachuelos, por lo que sería interesante ver a la Tucson expuesta ante una experiencia mucho más intensa en el fango.
En ese caso, contar con el sistema 4WD fue muy atinado, ya que ayudó a que la guagua contara con mayor impulso en el terreno.
De regreso al hotel, un atardecer pintó el cielo de múltiples colores. El grupo de guaguas se despidió de la cordillera. Esta vez iban más pausadas. No se hizo esperar la siesta.

