Ritz Reserve en Dorado impulsa a Puerto Rico como destino turístico de lujo

Los ricos y famosos encuentran en Puerto Rico todo el lujo y trato personalizado al que están acostumbrados en el Dorado Beach A Ritz Carlton Reserve, que…

Por Lynet Santiago Túa @lynetonline

11 ago 2015, 11:00 pm 5 min de lectura

Los ricos y famosos encuentran en Puerto Rico todo el lujo y trato personalizado al que están acostumbrados en el Dorado Beach A Ritz Carlton Reserve, que coloca a la isla en el mapa de los destinos turísticos de lujo.

Y es que dentro de la opulencia y sofisticación que exigen los Reserve a nivel mundial, el concepto que se desarrolló particularmente para éste establecido en Dorado, es uno “más casual y más tropical”, lo que sin duda atesoran los visitantes.

Esto en parte, gracias a nuestro clima y a su privilegiada ubicación en la playa de Dorado, con vistas y escenarios naturales irrepetibles que se suman a la construcción arquitectónica y paisajista que lo distingue, respetando el medioambiente, convirtiéndose así en el primero de la categoría Reserve de Las Américas. Por esto es que ningún edificio de la hospedería sobrepasa la copa de los árboles.
 
Pero mucho antes de convertirse en un “íntimo santuario tropical” cinco estrellas, para los años 1800 esta propiedad era una finca de cultivo de piña y de caña de azúcar llamada La Sardinera.

Años más tarde llega a Puerto Rico una familia adinerada de Nueva York, la familia del doctor Livingston, y su hija Clara, de 19 años, se enamoró de la propiedad.

Fue así que su papá le compró la hacienda, le construyó una casona frente al mar y le compró un caballo blanco. Clara se convirtió en la capataz de la hacienda.

Clara era una apasionada de los aviones y de la naturaleza, y fundó la primera escuela de aviación en Dorado. De hecho, fue amiga de la célebre aviadora estadounidense Amelia Earhart.

Dirigió la hacienda durante un término de 50 años y antes de retirarse, tuvo la visión de convertir el espacio en un resort de lujo. Hasta ese momento a Puerto Rico no se lo conocía en el mundo como un destino que podía ser de lujo.

Así que ella se va para Estados Unidos a buscar inversionistas que cumplieran con tres requisitos: primero, que tuviese el dinero para invertir, segundo que respetara la naturaleza tanto como ella lo hacía, y tercero, que mientras los Livingston estuvieran vivos, nunca destruyeran su casa.

En su obsesión por la aviación y la naturaleza, conoce al empresario y conservacionista Laurance Spelman Rockefeller, miembro de la tercera generación de la familia Rockefeller, y fue él quien adquirió la propiedad y posicionó a Puerto Rico en el destino turístico de lujo.

A Laurance también se le atribuye la idea de invitar a Puerto Rico a 100 millonarios, en lo que se conoce como la fastuosa “Fiesta de los 100”.

Un siglo más tarde llega la cadena Ritz y lo convierte en un Ritz Reserve, lo que transformó al antiguo hotel Dorado Beach en un categoría de “extra lujo”.

Se dice que en las décadas de los 50 y los 60, la hacienda era visitada por celebridades como Joan Crawford o Ava Gardner, y presidentes como Dwight D. Eisenhower y John F. Kennedy.

Al día de hoy el Ritz mantiene su promesa y los huéspedes con alto poder adquisitivo pueden revivir toda esta historia al alojarse en la exclusiva casona llamada “Su Casa”, que no es otra que la histórica casona de Clara Livingston.

“Su Casa” es la suite presidencial del Ritz Carlton Reserve que cuenta cinco habitaciones y una gigantesca piscina privada frente al mar. Esta se alquila por tres noches a un costo de 25 mil dólares por noche.

“Esta pieza es la que busca un público de una categoría que si no fuese por ella, no vendrían a Puerto Rico, por eso le llaman la joya de la corona. Un multimillonario no suele hospedarse en cualquier hotel, pero este producto sí puede ser atractivo para ellos”, explicó a Metro una representante de la hospedería, que recoge tanta suntuosidad en Dorado.

Diez curiosidades de los servicios para los huéspedes con alto poder adquisitivo que quizás no conoces:

1) En esta hospedería no existen los limites a la hora de complacer a sus huéspedes. Por ejemplo: Si desea un árbol de Navidad en la habitación para durante la época festiva, se lo llevan, o si prefiere hacer ejercicios en la privacidad de su cuarto, le instalan el equipo o máquinas que necesite.

2) No existe el self parking porque la mayoría de los huéspedes tienen chofer.

3) No hacen registros de hora de llegada, ni salida (check in – check out) porque los huéspedes llegan bajo el servicio First class en el que lo buscan al aeropuerto —pero en dos carros— uno vehículo para las maletas y otro aparte para el huésped.

4) En su mayoría los huéspedes se alojan por nueve noches y llegan a descansar y a desconectarse. Los primeros días no suelen salir de la habitación.

5) El 95 % de los huéspedes son del noreste de los Estados Unidos y otros países, que llegan para escapar del frío.

6) En los restaurantes, siempre prefieren sentarse en las mesas al aire libre (para disfrutar el calor) y con vista al mar. De hecho, los empleados distinguen al turista del local porque los locales prefieren sentarse dentro con aire acondicionado.

7) Atesoran las experiencias exclusivas y personalizadas y los Reserve se inclinan al trato personalizado en el sentido de que previamente ya conocen sus gustos, preferencias y alergias. De modo que si prefiere el café doble con azúcar morena, así se lo servirán siempre.

8) A cada huésped se le asigna un embajador (empleados de la hospedería) y estos se encargarán de asistirlo en todo lo que necesite durante la estancia y lo llamarán por su nombre.

9) En las instalaciones de la hospedería no puede entrar nadie que no esté previamente registrado, esto para proteger la privacidad y exclusividad.

10) Para los miembros registrados de Ritz, guardan en sistema las necesidades y gustos particulares, de modo que en cualquier Ritz Carlton del mundo en el que se encuentre, aparecerá cuál agua toma y cómo le gusta el café, etcétera.