Jorge Drexler: “No es escribir por escribir”

No todos los días se tiene la oportunidad de hablar con una persona que ganó el premio Oscar a Mejor canción original y que es médico, pero compone y canta con…

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

30 jul 2015, 11:00 pm 5 min de lectura
Jorge Drexler: “No es escribir por escribir”

No todos los días se tiene la oportunidad de hablar con una persona que ganó el premio Oscar a Mejor canción original y que es médico, pero compone y canta con grandes como Joaquín Sabina.

“¿Hay café por ahí?”, preguntó Jorge Drexler mientras se paró a buscarlo. Le dijeron que se lo iban a traer, y él pidió que, por favor, le echaran “poquita azúcar”. Acto seguido bromeó por los hoyos en mis pantalones. Se me fue todo el nerviosismo que sentía.

Y es que conversar con este cantautor uruguayo, que se presentará el próximo sábado, 1 de agosto en el Coliseo de Puerto Rico con su concierto “Perfume”, es como hablar con alguien que conoces de toda la vida. Es intercambiar palabras con alguien que parece que no se ha dado cuenta de que es famoso y que el mundo lo escucha.

Seis minutos con Jorge Drexler no fueron suficiente (no lo serían para alguien que tiene su música en los CDs que corren por su carro), pero fue tiempo suficiente para sentir que se trató de una de las mejores conversaciones que he tenido con un artista.

Estás en una posición en la que puedes influenciar a mucha gente con tus letras. Escribir, ¿es una responsabilidad?
—Esa sí es una pregunta que… Yo tengo una sola responsabilidad y es una responsabilidad con una verdad personal, digamos. Lo único que intento es que el puente que se establece entre lo que siento y lo que cuento, sea un puente real. Ese es mi compromiso, y es conmigo mismo. Me parece que, de ese compromiso personal, deriva un compromiso social porque tengo la certidumbre de que las cosas que me pasan a mí no son diferentes a las que le pasan a otro ser humano, en las cosas importantes, no lo que se ve por afuera; las cosas que le pasan en el fondo a las personas son las mismas. Entonces creo que, simplemente siendo fiel a lo que yo siento que tengo que decir, alcanza para que otras personas se puedan identificar con eso… Ese es mi compromiso, tratar de que haya una conexión entre lo que cuento, no solo una verdad en términos explícitos, sino una conexión real, que lo que cuente esté realmente sentido. No se puede dar puntadas sin hilo, no es escribir por escribir.

Yo escribo muy poco. Escribo una vez cada dos años, me siento y escribo todas las canciones juntas para un disco. Ahora, hace dos años o dos años y medio que no escribo… No estoy todo el tiempo escribiendo, estoy viviendo. Ahora prefiero vivir que escribir, y luego voy y escribo, pero no lo siento como una carga de responsabilidad.

La única responsabilidad que siento es hacer algo realmente bueno y verdadero. Tratar de escribir lo mejor que pueda y de la manera más verdadera que pueda porque creo que el ser humano, además, lee las letras, pero el mensaje, lo que realmente recibe de una canción, es una cosa intangible que está atrás, no es lo que uno cree que se ve a primera vista, es otra cosa que tiene ver con pequeñas inflexiones de la voz que ni yo mismo detecto y que dan toda esa comunicación subterránea, que son las canciones en realidad.

Entonces, para Drexler la música es conexión.
—La música… Todo es conexión. La música también es conexión. La música solo se da cuando los vasos comunicantes están abiertos, es decir, cuando hay conexión. Puede ser una experiencia personal interna, pero también tiene que haber una conexión entre tú y lo que estás haciendo. Cuántas veces se ha cantando una canción sin sentir, de repente, lo que te está pasando. Ahí se aprende a valorar, como aprendes a valorar el silencio cuando no lo tienes, aprendes a valorar el hecho de lo que te pierdes si no estás conectado cuando cantas y lo que te pierdes si la persona que tienes en frente no está conectada contigo cuando tú estás conectado. La música es una cadena de vasos comunicantes.   

Ya tienes un Oscar y otro sinnúmeo de premios, le escribes a los grandes… ¿Qué le falta a Jorge Drexler?
—Lo mismo que me faltaba antes de tener esos premios.

¿Y qué era lo que te faltaba?
—La realidad es infinita y depende del grado de resolución con que tú la quieras mirar. Siempre tienes todo lo que necesitas y siempre te ha faltado todo lo que te ha faltado siempre. Es decir, nunca he notado una diferencia en eso.

Con los premios ha cambiado mi relación mediática y ha cambiado mi relación laboral con muchas cosas, de repente, uno trabaja en mejores condiciones. Pero no han cambiado ni los parámetros creativos del trabajo que hago, ni los parámetros personales. Uno sigue teniendo las mismas inquietudes, y unas más grandes que las que tenía antes… Estás contento por el reconocimiento, pero no mucho más, hay que poner las cosas en su sitio. En realidad, no tengo los premios en el lugar donde escribo.

La escritura real está hecha desde el vacío y desde el silencio, y cuando escribes desde el silencio, esos tótems alrededor son muy pesados, a mí no me gusta tenerlos ahí al lado. Te confunden.

…puede ser como mucha presión…
—Sinceramente, y esto dicho con la mayor de las sinceridades y sin hacer alarde de nada, yo empecé a vivir de la música muy tarde, a los 30. Tuve otro trabajo antes, muy intenso, fui médico… Fui seis años ayudante de cirugía, trabajé en la puerta de hospitales. He elegido hacer la música, no por obtener poder, reconocimiento o dinero, que lo tenía más fácil en aquel momento con la medicina —vengo de una familia de médicos y tenía la suerte de estar bien situado como médico en ese momento—, lo he elegido por el placer que te da escribir una canción, o que alguien cante una canción tuya, o porque el acto de conectar cuando tienes a una persona al frente es el más grande de todos los premios. Esto no es una pose, es verdad. Quien escribe una canción sabe que un reconocimiento es importante, pero que está en otro lado y que la conexión real, lo que cambia tu vida, lo que te deja vibrando y te enseña y te llena de salud y de alegría es la sensación de hacer lo que te gusta y de encontrar cosas que estás buscando.