Columna de Mariliana Torres: En ocasión de la semana de la Prensa

Esta semana celebramos nuestra profesión y es una magnífica oportunidad para reafirmar los compromisos contraídos cuando se ejerce responsablemente el…

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

28 jul 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

Esta semana celebramos nuestra profesión y es una magnífica oportunidad para reafirmar los compromisos contraídos cuando se ejerce responsablemente el periodismo. Una carrera que en nuestro país ha estado pasando, en el último año, por cierres de talleres, recortes de salarios y empleos así, como la sustitución del profesional de las comunicaciones por máquinas digitales que osadamente intentan suplantar al escritor, al editor, al jefe de redacción, al operador de unidades móviles, al presentador de noticias, en fin, a todos aquellos que hemos tenido la fortuna de haber vivido la época gloriosa del periodismo. Pero, a pesar de ello y la crisis económica que ha transformado y reinventado todas las industrias, nunca debemos desalentarnos o desalentar al que tiene la vocación y defenderá hasta el final de sus días una de las profesiones más sacrificadas del mundo y, que al mismo tiempo, le muestra en bandeja de plata las gratificaciones del servicio.

Tal como se esperaba, los cambios en la industria de la información han ocasionado desilusiones e inquietudes en los estudiantes de periodismo y en aquellos que recién consiguieron donde hacer sus pininos, pero no tienen trabajo seguro. Esa incertidumbre no se debe convertir en un escollo para alcanzar las metas trazadas porque el que es bueno no tardará en demostrarlo y ser reconocido. Ese estado de motivación y capacidad de determinación es lo que nosotros los periodistas veteranos debemos reafirmar para defender la carrera y que los nuevos periodistas no pierdan la perspectiva de lo que es ser un buen periodista.

En esta semana reafirmemos la vocación recordando lo que una vez aprendimos, defendimos, y en ocasiones olvidamos. Utilicemos la curiosidad como herramienta para destapar la realidad y la verdad. Un periodista siempre tiene los ojos bien abiertos y no se le escapa ningún detalle. Preguntemos con respeto y exijamos respeto. Procuremos la fiscalización con fuentes creíbles y documentadas. El buen periodismo le da la espalda a los chismes y abraza la justicia. Defendamos el periodismo investigativo.

No olvidemos que el periodista es un lector voraz, pues tiene presente como herramienta esencial que el que no lee no puede ser un buen periodista. Ante todo, exíjase humildad, pues el periodista no es la noticia. Dispuesto siempre a aprender para poder ejercer mejor la profesión es imperativo saber escuchar. Si escuchamos al entrevistado podemos hacer mejores preguntas. Un periodista también debería aprender que su trabajo es colectivo y que su gloria se debe a un grupo de personas que también valoriza la profesión y se sacrifica igual que él o ella. Aunque la carrera ocasiona trastornos en el renglón del compañerismo, dejemos a un lado las ínfulas y divismos para esforzarnos por la innovación colectiva. Carentes en estos momentos de una mirada crítica en los contenidos de información, vamos a esmerarnos por buscar respuestas al porqué y al para qué. Firmemente, creo que una persona que es mala no puede ser buen periodista. Los que cegados por la maldad pisotean a otros o utilizan una información para mancillar reputaciones y ensalzar  intereses propios no son buenos periodistas. La esencia del periodismo, como reitera Carl Bernstein, ganador del premio Pulitzer por su investigación sobre el caso Watergate, es buscar la verdad ante todo y con valentía.

Bernstein siempre ha criticado a aquellos comunicadores que recurren al sensasionalismo para contar lo ocurrido, como por ejemplo aquellos que corren y colocan los micrófonos en las bocas del entrevistado y se olvidan de la periferia. A veces encontramos más respuestas y verdades a nuestro alrededor. 

Ahora el reto quizá es mayor: ¿cómo podemos ser efectivos con la inmediatez de las redes sociales y ejercer el periodismo de altura? Dado que el receptor ahora decide cuál información entra a su casa, el periodista debe ser más exigente con su trabajo. Busquemos maneras atractivas de captar la atención provocando el análisis del receptor. Tratemos de regresar a la base del periodismo, que no es otra cosa que buscar la verdad respetando los valores y la ética. ¡Disfrutemos esta semana, compañeros!